Valles Centrales Mas Leidos

El Valle de Etla

El Valle de Etla

Los días miércoles.

Este es el día de mercado en Etla, población que se encuentra a 16 km. y a 20 minutos de la ciudad rumbo al D.F. por la carretera Internacional. Le recomendamos que salga temprano y desayunado para que llegue a comer al mercado de Etla.

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Zaachila

Zaachila

La historia antigua de los pueblos de Oaxaca está perdida en el tiempo. Como los demás pueblos de lo que hoy es México y que hasta antes de la invasión europea, compartían no solo una inmensa geografía (desde el Tapón del Darien en lo que hoy es Panamá), hasta muy al norte del continente, hermanados con los pueblos esquimales; si no fundamentalmente una misma civilización con una misma raíz filosófico-cultural.    

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MERCADO DE ARTESANÍAS

MERCADO DE ARTESANÍAS

Desde la llegada de los europeos todas las manifestaciones de las culturas indígenas, fueron menospreciadas, negadas y exterminadas. De este modo la milenaria religión se convirtió en idolatrías paganas, la medicina en brujería, la historia en mitos de origen y leyendas, el idioma en dialecto y el arte en artesanía, un arte menor.  

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TEXAS DE MORELOS, OCOTLÁN

TEXAS DE MORELOS, OCOTLÁN

TEXAS DE MORELOS, OCOTLÁN

En el Sistema de los Valles de Oaxaca, existen un sin fin de pequeños pueblos que guardan celosos, ancestrales tradiciones y costumbres y debido a que no tienen un acceso a las carreteras principales se mantienen alejados de la contaminación cultural. Uno de estos maravillosos lugares es Texas de Morelos, en el Municipio de Ocotlán.

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MITLA : LA CIUDAD DE LOS MUERTOS

MITLA : LA CIUDAD DE LOS MUERTOS

La muerte en el México Antiguo tenia un profundo significado filosófico y religioso. La vida era vista como un paso a la "vida eterna" y la transición se daba a través de la muerte. "Cuando morimos, no en verdad morimos, porque vivimos, resucitamos, seguimos viviendo, despertamos. Esto nos hace felices..." *

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Zonas Arqueológicas ubicadas en los Valles Centrales

Cosijo y Daany Beédxe


Escrito por Guillermo Marin el .

La temporada de lluvias llega a los Valles de Oaxaca cuando los huracanes arriban a las costas del Golfo de México. Grandes cantidades de nubes cruzan las altas cumbres de la Sierra Norte y bañan a los valles, renovando la esperanza de la vida nueva.

 

También la Montaña del Jaguar se llena de agua y de verdes en todos sus matices. El agua los Viejos Abuelos Toltecas la usaban como un símbolo de la energía luminosa que los nahuas llamaron Tláloc y los zapotecos Cosijo. Pero así como los católicos usan como símbolo del Espíritu Santo a una paloma, nuestros ancestros usaron el agua para simbolizar la energía luminosa con que esta constituida la materia.

 

En efecto, los Viejos Abuelos no tenían “dioses” y no eran politeístas, mucho menos eran “idólatras”. Esas solo son enfermas fantasías de gente inculta y limitada que desde 1519 nunca han podido entender la grandeza de una civilización que fue la que logró el más alto desarrollo humano en la historia del planeta.


 



  Los Viejos Abuelos solo tenían una divinidad suprema, invisible e innombrable. A esta “totalidad” la llamaron metafóricamente: “Aquél por quien se vive, Aquél que esta aquí y en todas partes al mismo tiempo, Noche-viento.” Esta concepción inconmensurable invisible e intocable tenía muchas advocaciones que se manifestaban en los fenómenos naturales, pero que como los católicos con la paloma, solo era un símbolo y una advocación.

Así Cosijo, “no era el Dios de la lluvia”, sino una manifestación de “lo inconmensurable” simbolizada en la lluvia, pues en donde cae la lluvia la energía luminosa se transforma por el maravilloso fenómeno de la fotosíntesis, en la energía vegetal y con ella “renace el mundo material”.

Esta renovación la vemos cada año en la Montaña del Jaguar que, de un momento a otro, se torna verde y exuberante, llenándose de vida, sea esta: plantas, insectos, roedores, aves y serpientes.

Los que tenemos el privilegio de vivir a los pies de “La Montaña Sagrada” y que seguido ascendemos a ella para buscar paz y equilibrio, vemos con alegría esta transformación de vida, luz y color. Monte Alban se renueva para enseñarnos que sigue viva esperando el momento en que volvamos a cobrar conciencia de nuestro ser espiritual.

Daany Beédxe sigue viva. No son unas “ruinas muertas”. Por el contrario, en sus telúricas entrañas sigue vivo el “Jaguar Inmaculado”, símbolo de la energía primigenia que impulsará el cambio de conciencia. La base firme como la piedra, que nos permitirá forjar un rostro propio y un corazón verdadero, para reconstruir este mundo que se acaba y el que esta por nacer.

Monte Alban es para Oaxaca, México y el mundo, la promesa y la esperanza que lo mejor del Espíritu Humano no ha muerto. La Montaña Sagrada del Jaguar representa el esfuerzo colectivo de muchas generaciones de anahuacas que vinieron de todos los valles y todas las montañas que los rodean, a trabajar interrumpidamente a lo largo de más de 1350 años para dejarnos en la piedra, un mensaje de esperanza y de fe en la grandeza humana.
 

Estar en Monte Alban compartiendo con los seres queridos la grandeza de nuestra civilización Madre, es uno de los muchos privilegios que tenemos los que vivimos en Oaxaca.  

 

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