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Fonoteca Eduardo Mata

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Oaxaca ha sido milenaria de artistas, desde los que construyeron Mitla o las Joyas de la Tumba  Siete de Monte Albán, pasando por los que crearon los retablos de los múltiples templos coloniales, hasta llegar a los artistas como Rodolfo Morales, pero podemos afirmar sin temor a equivocarnos que es en la plástica y en la música donde Rufino Tamayo y Eduardo Mata son los más universales.

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TEMPLO Y EXCONVENTO DEL CARMEN ALTO

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altar

Cuando llegaron los españoles a Huaxyacac se encontraron en este sitio, un templo mexica consagrado a Centeotl la deidad del maíz. Recuérdese que esta ciudad fue fundada por los aztecas en el año de 1486 y que en el Cerro del Fortín construyeron una guarnición militar, pero en las faldas se asentó un pequeño poblado mexica, en el que Vivian los familiares de los soldados.

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EL SEÑOR DE LAS PEÑITAS

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Existen algunos lugares con una fortísima carga energética en los Valles de Oaxaca. Lugares mágicos y muy reverenciados por el pueblo. Lugares que tienen una presencia humana desde la misma prehistoria. Es el caso del "Señor de las Peñitas", una inmensa piedra que desde tiempos inmemoriales has sido lugar de culto y de "pedimento".

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La Noche de Rábanos

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Entre el rosario de fiestas y tradiciones con que cuenta la Ciudad de Oaxaca, una de las más características es la famosa Noche de Rábanos, tradición que tiene más de un siglo de estar viva en el corazón de los oaxaqueños y que forma parte de las Fiestas Decembrinas. 

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El teatro Macedonio Alcalá

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Cada ciudad de México y el mundo cuentan con sus “edificios emblemáticos”. Para el caso de Oaxaca indiscutiblemente que el Teatro Macedonio Alcalá es uno de ellos.
 

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Zonas Arqueológicas ubicadas en los Valles Centrales

MONTE ALBAN sensaciones y reflexiones 2/2


Escrito por Guillermo Marin el .

El misterio de la Montaña del Juagar, llamada en lengua zapoteca “Daany Beédye”, encuentra su “piedra roseta” en la búsqueda del ser humano por trascender su limitado mundo material y trascender el tiempo y el espacio en el ámbito del Espíritu. 

 


En efecto, en el mundo material y pragmático de la cultura Occidental no tiene cabida un proyecto humano que haya sido esculpido en una montaña a lo largo de 1350 años, sin que éste, no hubiera tenido un objetivo político, económico o militar.  
 


  Por “increíble” que parezca, los Viejos Abuelos trabajaron intensamente a lo largo de generaciones sucesivas este maravilloso proyecto que evidencia la importancia que tenía para nuestros antepasados el Desarrollo Espiritual. Muchas generaciones enteras trabajaron sin ver terminada la obra.


  Esto demuestra que “el meta objetivo” de la construcción de Daány Beédxe, poseía una fuerza profunda y total, que no pudo cambiar a lo largo de los siglos. Una verdad inalterada, tan clara y firme como la vida, la muerte, el Espíritu y el significado luminoso de la vida material.



  Y es este, precisamente el legado más importante esculpido en las piedras. La trascendencia espiritual de la existencia. La posibilidad de darle significado a nuestra minúscula e intrascendente vida. Llenarla de contenido que le diera LUZ y SEGURIDAD a decenas de miles de personas en más de diez siglos.

 


  La visión “moderna” del mundo y la vida es limitada y vacía. Se limita al mundo material. Tener, consumir, comprar y pagar, como fin supremo de la vida. Esta empobrecida visión hunde en la desolación y en la corrupción al ser humano, que busca fugarse de esa mísera realidad a través caminos que le conducen a la aniquilación.



  Sin embargo, el mundo y la visión de la vida de, las ahora llamadas “culturas antiguas o primitivas”, son totalmente diferentes. Llenos de misticismo y espiritualidad los pueblos originarios y campesinos de todo el mundo saturan su realidad de significados sagrados y divinos.



  En este tipo de visión, todo el mundo que les rodea esta vivo y siente. Sea un árbol, una montaña, un río o una hormiga. Este mundo esta lleno de magia y misterio. Esta visión sagrada y divina del mundo y la vida fue la que impulsó las grandes construcciones del mundo antiguo en el planeta.

 


  Y este mundo sigue vivo y vibrante, aunque los dólares, la televisión y la globalización económica lo traten de negar. Es justamente este el misterio de Monte Alban y su maravilloso legado a los hijos de los hijos de los venerables maestros toltecas que en él trabajaron a la gloria del Espíritu humano por más de trece siglos.

 


  Esta visón deshumanizada y materialista-utilitarista usa estos recintos consagrados a la trascendencia del espiritual del ser humano, como “zonas arqueológicas”, reconstruidas como “atractivo turístico” y no como fuente de inspiración para reorientar el desarrollo humano. 

 

 

La Montaña del Jaguar debe volver a ser fuente de inspiración y patrimonio de la humanidad para orientarnos al sendero de la LUZ y de la armonía. Para los oaxaqueños, debe convertirse en un desafío y en un potencial.

  



Un desafío, en tanto es el legado de nuestros más ilustres antepasados. Que durante trece siglos trabajaron por trascender espiritualmente su existencia. Aquí radica una gran riqueza y una fortísima enseñanza de: “cómo vivir y para qué vivir”.

 



Un potencial, en tanto cobremos conciencia que somos los herederos legítimos de esta riqueza humana. Riqueza que hoy resulta tan necesaria para reorientar el errático rumbo perdido de la humanidad, que nos esta llevando a un colapso, no solo de orden ambiental, sino social.

 

De este modo, las llamadas “zonas arqueológicas” deberían ser la fuente de inspiración de un nuevo acuerdo social, de una nueva sociedad en la que ya no existan los “vencedores y los vencidos, los conquistadores y los conquistados”. Una sociedad de hermanos.



Somos una de las seis civilizaciones más antiguas de la humanidad y Monte Alban es una pieza clave en los cimientos del Anáhuac. Los pueblos que milenariamente han vivido en lo que hoy conforman el estado de Oaxaca, por propia voluntad, conciencia y convicción construyeron este recinto a la gloria del Espíritu. Esta es la puerta de acceso a Daany Beédxe, solo hay que sentirlo para vivir el principio del fin del colonialismo.

monte alban



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