Valles Centrales Mas Leidos

SAN SEBASTIÁN TLACOLULA

SAN SEBASTIÁN TLACOLULA

Sí, Teotitlán es el corazón espiritual de valle, Tlacolula lo es en el aspecto comercial. En efecto, su mercado los días domingo, es el más importante del valle. Ahí concurren todos los vendedores y compradores, no sólo del Valle de Tlacolula, sino de todos los valles y de los estados vecinos. Es uno de los mercados con mayor fuerza y tradición. Aquí todavía se usa el "feriado" (trueque) entre los vendedores.

 

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EL VALLE SAGRADO DE TLACOLULA

EL VALLE SAGRADO DE TLACOLULA

El Valle de Tlacolula es una "casa antigua" de la humanidad en la Tierra. Se supone que el hombre prehistórico habitó este valle en virtud de que existían condiciones muy favorables, como fueron las cuevas que se encuentran cerca de Yagul y los expertos dicen que en el centro del valle existía un lago.

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TEMPLO DE SANTO TOMÁS APÓSTOL IXTLAN

TEMPLO DE SANTO TOMÁS APÓSTOL IXTLAN

TEMPLO DE SANTO TOMÁS APÓSTOL IXTLAN

Templo de Santo Tomás Apóstol, Ixtlán, Oaxaca

La Sierra Norte de Oaxaca es un lugar de Poder. Las fuerzas telúricas que recorren sus montañas se conectan en puntos muy especiales a través de corrientes energéticas que unen a la Tierra con el cosmos. La zona de Ixtlán es un sitio privilegiado y quien haya estado ahí, estará de acuerdo con este "sentimiento".

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El Tesoro de la Tumba Siete de Monte Albán

El Tesoro de la Tumba Siete de Monte Albán

El Tesoro de la Tumba Siete de Monte Albán

El nueve de enero de 1932, el Arqueólogo Alfonso Caso, su mujer, María Lombardo y un pequeño grupo de arqueólogos y trabajadores, hicieron uno de los descubrimientos más importantes de la arqueología mexicana en cuanto se refiera a un hallazgo de orfebrería en cantidad y calidad.

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YAGUL en el corazón del Valle de Tlacolula

YAGUL en el corazón del Valle de Tlacolula

YAGUL en el corazón del Valle de Tlacolula

Lo que hoy es México fue la cuna de una de  las  seis   civilizaciones  más antiguas del planeta. En efecto, salvo  Egipto, Mesopotamia primero y China, la India, México y la zona Andina después, no existió ninguna otra cultura más antigua con origen autónomo (que no recibió préstamo de otras culturas en su formación).

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COMPARSA DE MUERTOS


Escrito por Guillermo el .

Desde hace miles de años, tal vez tres mil quinientos años o más, en lo que hoy es México se celebra cada año dos grandes fiestas que tienen una profunda simbolización en el inconsciente colectivo de los que hoy nos llamamos “mexicanos”, pero que por miles de años fuimos “anahuacas”, es decir, nacidos en el Anáhuac.

 

Estas dos grandes “fiestas” son: El Día de la Virgen de Guadalupe Tonatzín, el 12 de diciembre, y el 2 de noviembre, la Fiesta de Día de Muertos. Dos fechas que construyen el alma del pueblo de México.

En Oaxaca, que es “La reserva espiritual de México”, la Fiesta de Muertos cobra una significación muy profunda. Como en todo el Anáhuac, los panteones se llenan de “flor y canto”. El pueblo “vive la muerte” con pasión desmedida.

 No solo la ciudad de Oaxaca, en el Panteón General, en todos los pueblos de los Valles, los panteones brillan de luz y color, de mezcal y de copal, de nostalgia, alegría y devoción.

 

Porque los oaxaqueños creen definitivamente en “una vida después de la muerte”. Porque lo importante es creer que los difuntos cada año nos vistan, para compartir las maravillas de nuestra cocina. Lo que indica, seguramente, que nosotros algún  día iremos allá, al lugar del Señor y la Señora de la Muerte.

 

 

 Pero Oaxaca tiene una variante muy particular en la Fiesta de Muertos. Efectivamente, en algunos pueblos del Valle, se estila “La Comparsa”, que es una representación “chusca”, en la que intervienen personajes del pueblo, como el doctor, el marido, la esposa, la muerte, etc.

 

 

La comparsa visita, acompañados de la banda de música, las diferentes casas, en donde son recibidos con golosinas para los niños, tamales, café y mezcal. Los actores con disfraces muy llamativos, estructuran un parlamento, más o menos preestablecido, en el que los chistes, chismes y picardía del pueblo, salen a la luz pública.

 

Sin embargo, este año, La Casa de las Artesanías de Oaxaca invitó Al Grupo de Danza Baalachi y al Grupo Cultural de San Jerónimo Yahuiche, integrados por jóvenes entusiastas por preservar y fortalecer las raíces culturales, a realizar una magna comparsa, que desfiló por el Centro Histórico y bailó frente a la Catedral.

 

 

Alentados por el arquitecto Edgardo Villanueva, integrante de las setenta familias de artesanos que conforman, La Casa de las Artesanías de Oaxaca, prepararon por primera vez, esta expresión cultural que a innova a partir de la tradición. Así es, por primera vez, los trajes y rostros de Los Viejos Abuelos, volvieron a “florecer” en Oaxaca.

 

Los muchachos danzaban a los difuntos e invitaban a los vivos a acompañarlos para celebrar la muerte. Vida muerte, muerte vida, para de opuestos complementarios que conforman la realidad. La conciencia de la muerte, nos recuerda que estamos “solo un poco aquí”. Que la vida es corta y que la debemos “trascender” en el plano espiritual.

 

 

La respuesta de la gente fue impresionante. Algo en el “banco genético de información cultural”, despertó definitivamente al escuchar el sonoro Huhue, inmenso tambor que hace vibrar el plexo solar. Y los caracoles y los huesos de fraile, acompañaban la danza por las asombradas calles de Oaxaca.

 

Todos los mexicanos, sin excepción, tenemos una pequeño y delicado “barniz occidental”, pero a la menor manifestación de “lo propio nuestro”. Brota y florece, de lo profundo, lo más esencial y antiguo, la esencia espiritual de nuestro ser y se prende venturosa al futuro. Porque quedó demostrado nuevamente, que el pasado es nuestro futuro.  

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