Valles Centrales Mas Leidos

LA CALENDA OAXAQUEÑA

LA CALENDA OAXAQUEÑA

 

En los más de siete milenios en que se desarrolló la civilización “propia-nuestra”  del Anáhuac, las fiestas fueron el instrumento social que permitía el potenciar y expandir la energía espiritual que generan los grupos humanos en este tipo de actividades.

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GRECAS DE TEOTITLÁN DEL VALLE

GRECAS DE TEOTITLÁN DEL VALLE

Para Rosa María.

Desde el inicio de la conquista y colonización los europeos nunca quisieron o pudieron comprender la civilización invadida. Nunca se interesaron por conocerla, es más, nunca la descubrieron pues en cuanto Colón vio a las primeras personas del continente les llamó “indios”, porque pensó que había llegado a la India. De modo que los europeos subsumieron a nuestros antepasados en su mundo conocido. Esto es, “indios de la India”. Pero hasta la fecha muy pocas personas saben cómo se llamaban a sí mismos nuestros Viejos Abuelos y cómo le llamaban a su milenaria Tierra. “El nuevo mundo” sigue totalmente desconocido.

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Tumba Zapoteca de Huijazoo, Suchilquitongo

Tumba Zapoteca de Huijazoo, Suchilquitongo

Los Viejos Abuelos en el período Clásico o del esplendor, generalmente no construían pirámides para fines mortuorios. Hasta ahora la única pirámide descubierta hecha ex profeso como una tumba es la del Señor de Pacal en Palenque, Chiapas. Las tumbas que tenemos son del período Postclásico y fueron construidas en las ruinas abandonadas del período Clásico, como es el caso de la famosa Tumba 7 de Monte Alban.

 

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La Noche de Rábanos

La Noche de Rábanos

 

Entre el rosario de fiestas y tradiciones con que cuenta la Ciudad de Oaxaca, una de las más características es la famosa Noche de Rábanos, tradición que tiene más de un siglo de estar viva en el corazón de los oaxaqueños y que forma parte de las Fiestas Decembrinas. 

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A LOS PIES DE MONTE ALBÁN

A LOS PIES DE MONTE ALBÁN

A LOS PIES DE MONTE ALBÁN

Los antiguos hombres y mujeres de conocimiento escogieron la Montaña Sagrada de Daany Beédye (“La Montaña del Jaguar” en lengua zapoteca), para crear un conjunto arquitectónico que les permitiera desarrollar las prácticas de sus ancestrales conocimientos sobre la energía y la trascendencia del Espíritu.

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Mercados y Tianguis en los Valles Centrales de Oaxaca

Mercado de Ocotlán


Escrito por Guillermo el .

Ocotlán realiza su tianguis el día viernes. De todos los pueblos de los Valles Centrales, pero especialmente de Miahuatlán, Ejutla y Zimatlán, ese día, desde muy temprano empiezan a llegar en camionetas, tanto los vendedores como los "marchantes".

Día de fiesta para todos. Porque en los mercados indígenas y campesinos de México, se celebra un ritual festivo que tiene miles de años de llevarse puntualmente cada ocho días. Es una fiesta comunitaria en la que todos asisten con una emoción callada. El tianguis es una parte de cada uno de ellos y cada uno de los participantes, es una parte importantísima del tianguis. Oaxaca es famoso porque cada día de la semana se celebra un "mercado" en una de las poblaciones importantes de los Valles Centrales. Presencia viva del espíritu del México antiguo.

Generalmente ese día vienen las familias de comunidades lejanas. Para los niños es una fiesta y una esperanza de que sus padres les compren alguna ropa o juguete. Las "mujeres casaderas" aprovechan la ocasión para vestir con las mejores prendas, engalanadas de sonrisas y miradas coquetas.

Tal vez un ojo atento y un espíritu sensible, podrá penetrar "la otra realidad" que coexiste en nítida yuxtaposición en uno de los mercados de Oaxaca. El Mercado de Ocotlán el viernes, el Mercado Abastos los sábados y el domingo el de Tlacolula, tal vez sean los más visitados.

En Ocotlán pueden encontrar los famosos "chapulines" guisados por manos campesinas. Las nieves son algo muy especial para aquel paladar que por semanas, en su lugar de origen, jamás podría saborearlas.

Pero una reliquia viviente de la repostería antigua mexicana es sin lugar a dudas las "galletas de animalitos", hechas a mano y con piloncillo que en Ocotlán las hacen con forma de caballitos. Estas galletas todavía se vendían en la ciudad de México a mitad del siglo XX. En los "estanquillos y las tienditas de la esquina", las vendían envueltas en papel de estraza y las colocaban en unos estantes de cristal que tenían muchos compartimentos.

Disfrutar Oaxaca es ir a los mercados a fundirse entre sus colores, olores, texturas, formas, en medio de la algarabía y los gritos de los vendedores, así como con la música. Olvidarse del tiempo y dejarse ir en medio de "la marea humana", que fluye en sus constantes flujos y reflujos. En sus ritmos y sus tiempos. Sin prisas, solo dejarse ir entre el río de gente.

Una de las delicias del Mercado de Ocotlán, es sin duda alguna, el ir a comer a una de las más tradicionales y famosas fondas.

Ahí podrá encontrar a Doña Ana y su hija Beatriz, quienes con un equipo de mujeres expertas en la comida tradicional oaxaqueña, le harán penetrar a ese universo de olores y sabores que guarda celosamente una cocinera que toda su vida la ha dedicado a perfeccionar su exquisito sazón.

Le recomendamos al final del recorrido del mercado, disfrute de la comida tradicional con Doña Ana y sorpréndase de ver el parecido de su hija Beatriz con la pintora Frida Kahlo.

El mercado es un espacio sagrado y ritual de los oaxaqueños. Es como un universo que está en perfecto equilibrio aunque el aparente caos que lo envuelve pueda confundir al inexperto observador.

Cada cosa está en su debido lugar. Cada puesto tiene una larga historia que contar. Cada marchante es una epopeya de resistencia cultural. Cada producto tiene una milenaria historia.

A pesar de los pesares. A pesar del plástico y el torrente de "modernidad", los mercados y los tianguis oaxaqueños están enfrentando su propia lucha por sobrevivir en los inicios del tercer milenio, manteniendo viva la memoria de los Viejos Abuelos.

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