Templo y Exconvento de Santo Domingo de Guzmán en Ocotlán

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Pocos restauraciones han sido tan beneficiadas por la sensibilidad artística y el compromiso social, como el Templo y Exconvento de Santo Domingo de Guzmán en Ocotlán.

Coyotepec en lengua náhuatl significa "cerro de coyotes" y desde tiempos inmemoriales se dedica a confeccionar piezas de barro de carácter utilitario y que se requerían en la vida cotidiana. Los famosos "cántaros" que se usaron durante milenios para transportar y almacenar el agua para beber, los cántaros para el mezcal y otro tipo de piezas con las que surtía Coyotepec a los pueblos de los Valles Centrales.

(Fotografía del Maestro Morales tomada por Ariel Mendoza)

En efecto, fue gracias a la entrega y pasión de uno de los grandes artistas de Oaxaca, que nació en Ocotlán, que con su propio dinero financió la restauración, no solo de esta espléndida joya de la arquitectura dominica, sino una serie de capillas en los pueblos cercanos a Ocotlán.

La mano del artista se siente en la restauración, especialmente en la fachada del templo y en la decoración del exconvento, que ahora funciona como museo y tiene piezas de arte popular que fueron propiedad del maestro Morales y que sin duda reflejan una elevada calidad estética.

El maestro Morales decía que el dinero debía ocuparse en cosas importantes. Con una vida muy austera y sencilla, el artista regresó a vivir la última etapa de su vida a su pueblo natal, y a él se dedicó en cuerpo y alma.

De esta manera usted podrá apreciar la esplendida restauración que sufrió este edificio, que fue rescatado de ser cárcel y pasó a ser un centro cultural donde se expone obra del maestro Rodolfo Morales, arte sacro, fotografía del artista oaxaqueño Ariel Mendoza entre las cuales encontramos unas tomadas al maestro Morales.

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Por deseos del propio pintor oaxaqueño, sus cenizas están depositadas en una urna que se encuentra en la pared derecha inmediata a la entrada al exconvento.

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Visitar el Templo y el Exconvento de Santo Domingo un viernes de mercado en Ocotlán, es como encontrar un oasis de paz y quietud en medio del ajetreo comercial del zócalo.