LOS BUÑUELOS OAXAQUEÑOS

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Cada pueblo tiene un puñado de “mujeres de conocimiento” de la cocina oaxaqueña. Mujeres que a lo largo de toda una vida de “servicio” en los “compromisos”; sean estos: cumpleaños, bautizos, primeras comuniones, quince años, bodas y sepelios. Dado que las familias que tienen “el compromiso” recurrirán a estas sabias y generosas mujeres que dirigirán la cocina con un racimo de mujeres aprendices. El sazón y los secretos son compartidos y la enseñanza va de una generación a otra. Este es el caso de “Doña Chepa” de San Jerónimo Yahuiche, Atzompa, Oaxaca

Para el “Día de Reyes” Doña Josefina Franco en el patio de su casa prepara con sus hijas, nietas y sobrinas, los famosos “Buñuelos”. La dicha de la gente menuda y no tan menuda de la familia.

Para hacer los buñuelos se requiere 3 kg. de harina, 6 huevos, una cucharada de agua salada, 3 cucharaditas de “royal”, media taza de aceite.

Se amasa la harina como si se fuera a hacer pan. Después se hacen pequeñas bolitas y estas se extienden como tortillas con un molinillo o una botella.

Cuando se ha extendido la masa se dejan secar unos 15 minutos y después se fríen y se escurren.

Previamente se pone a cocer agua con azúcar o con panela según el gusto y se le agrega una rajita de canela.

Cuando el agua ha hervido se le embarra “la miel” a los buñuelos y se escarchan con azúcar roja.

La tradición en la Ciudad de Oaxaca es que los buñuelos se comen en un plato que al terminar, será estrellado contra el piso y al hacerse añicos está garantizado que el deseo que se ha pedido previamente, será concedido para el nuevo año.