GUELAGUETZA POPULAR 2015

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Oaxaca es la reserva espiritual de México, porque en su seno guarda los valores y principios ancestrales de la Civilización Madre conocida como Anáhuac.
 
El concepto del “nosotros” comunitario y familiar es esencia y raíz de todo cuanto somos y hacemos, por consecuencia, La Guelaguetza es el símbolo oaxaqueña de esa entrañable y milenaria forma de ser. 
Ese sentido de FIESTA y convivencia con propios y extraños. 
 
Ese inmenso corazón que se abre para todos y todos abren su corazón entre “flor y canto”, entre agua de chilacayota y tamales. 
 
En el ancestral inconsciente colectivo,  todos somos uno, hermanos fraternos.
 
La Guelaguetza Magisterial y Popular este lunes 20 de julio de 2015 ha sido, como siempre, un logro comunitario de organización y solidaridad entre autoridades educativas, autoridades municipales, padres de familia, magisterio y alumnos. 
 
De las ocho regiones del estado de Oaxaca, profesores, padres de familia y autoridades municipales llegaron las delegaciones con su Guelaguetza de “Flor y Canto”, ofreciendo un espectáculo de calidad y con un profundo sentido humano, solidario y comunitario.
La Guelaguetza es una de las fiestas comunitarias ancestrales más importantes del mundo, y por supuesto que estuvo presente Radio Plantón, para difundir a Oaxaca y al mundo por Internet la fiesta popular de los oaxaqueños.  
No se cobran las entradas, se les permite ordenadamente a la “iniciativa privada verdaderamente oaxaqueña” expender sus aguas frescas, tamales, pan y chocolate, sus esquistos ocho moles diferentes, los dulces regionales, etc., todo a precios populares.
Oaxaqueños de todas partes de las ocho regiones, de todas las edades y sexos unieron su esfuerzo en una causa común, sin recibir dinero o pagos, como se han hecho las grandes obras físicas y espirituales en el Anáhuac por miles de años, por tequio en función del “bien común”. 
 
Más allá de una supuesta "autenticidad" de las manifestaciones artísticas y populares, sorprende encontrar el espíritu de comunión y solidaridad entre espectadores, artistas y organizadores. 
 
Sin cordones policías, sin retenes, sin revisiones, en orden solidario y comunitario se desarrolló el magno evento de las culturas anahuacas, mestizas y afromestizas de Oaxaca.  
 
Familias completas llenaron las gradas y el sillerío dispuesto para el evento. Grandes lonas protegían del implacable sol al público y los más apasionados con sombreros y sombrillas se ubicaron en la cercanía del foro.
 
Por décimo años, la fiesta se llevó acabo en el Estadio del Tecnológico Regional que está en construcción, pero que albergó a unas cincuenta mil personas que entraron en orden, disfrutaron del evento y aplaudieron a los estudiantes, maestros y habitantes de las comunidades de las ocho regiones que vinieron a dar su tequio para la fiesta.
 
La Guelaguetza Popular es una fiesta del pueblo y para el pueblo, en dónde los niños, en este caso, estudiantes llevados por sus padres y maestros, participaron dando lo mejor de su cultura. Una experiencia que quedará maraca profundamente en la formación de valores comunitarios y solidaridad. 
 
En la Guelaguetza Popular se da una sinergia muy particular, porque al dar se recibe, y de manera muy emotiva, al recibir, no solo se da el caudal de aplausos, sino algo mucho más profundo y valioso. 
 
Entre todos los participantes, público y ejecutantes se crea una poderosa energía espiritual de solidaridad, hermandad y gozo compartido.
 
Este orgullo de ser quienes somos, milenarios ancestrales, antiguos y mezclados a lo largo de siete milenios y medio de crear por nuestros mismos nuestra civilización, y después, en los últimos cinco siglos, enriqueciéndola con las culturas de otras partes del mundo, para formar quienes hoy somos.
 
Hoy somos diversos, plurales, mesclados y compartidos. Somos un "PLURIverso" de universos de 16 galaxias de nuestro amado Oaxaca. 
 
Tierra sagrada que ha sido tocada por el designio de “Aquel por quien se vive”, por “El que está aquí y en todas partes al mismo tiempo”, el invisible, impalpable e innombrable.
   
Por siglos estelares siempre hemos dado lo que tenemos, somos un pueblo que siempre ha compartido, y de ello han abusado los que han llegado del gélido espacio del quitar para comer.
 
Aquí nosotros abrimos nuestros brazos, corazones y casas, para el que nos vista y lo tratamos como hermano.
 
Durante parte del Siglo XX, la Guelaguetza también permitió el encuentro de las ocho regiones entre sí, y todas con las autoridades gubernamentales.
 
De modo que en su día se convirtió en un ritual, como los del Anáhuac ancestral, entre el pueblo, la autoridad y la sacralidad.
 
Desgraciamente este espíritu se perdió desde el sexenio de Diódoro Carrasco, y por los errores y despropósitos de las autoridades le Guelaguetza se convirtió en una arena política. 
 
El gobernador Ulises Ruiz le dio la estocada final al brutalmente comercializarla y crear cuatro en vez de las dos tradicionales.
 
Vivir la Guelaguetza es dar un poco de sí y recibir, fraternalmente, miles de años de cultura de pueblos y culturas que basan su existencia en el “nosotros” sobre el “yo individual”,  el bien común sobre el interés privado, en el colaborar en vez de competir, en el “mandar obedeciendo” a través de la Asamblea. Ocho mil años de sabiduría.
 
Así es como los oaxaqueños de las ocho regiones nuevamente nos vinieron a ofrecer “su Guelaguetza” a la Ciudad de Oaxaca, dando lo mejor de sí, su corazón encendido.
 
Gracias a la organización del magisterio, los padres de familia y las autoridades municipales. 
 
Miles de personas, propios y turistas del país y del extranjero convivieron en armonía, exaltando todos, los más elevados valores de LO HUMANO.
 
Ese es el gran legado de nuestra ancestral cultura Madre con el que podremos construir un país más justo y democrático.
 
 
Oaxaca, como la reserva espiritual de México, mantiene lo mejor de su esencia y su raíz, para ofrecerla en la construcción de una Matria justa y amorosa de todos sus hijos.
 
 
Visite www.toltecayotl.org
 
GUÍAS TURÍSTICOS DE OAXACA
 
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