JARCIERIA EL ARTE DE OAXACA

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DON NICODEMUS BARTOLO VAZQUEZ

Especialidad en la hojalata artística

En general, las personas que se dedican a comerciar con el “arte popular”, son gente que las ama. La sensibilidad y ternura con la que los maestros trabajan el barro, la madera o la lámina, es trasmitida a aquellas personas que a través del tiempo las llegan a conocer profundamente. Este es el caso de Don Nicodemus Bartolo, uno de las personas en Oaxaca que más conocen del arte popular. Más de cuarenta años dedicado a esta hermosa labor, su negocio es tal vez, el más antiguo en la ciudad de Oaxaca. Don Nicodemus es todo un caballero y un hombre de palabra. Mucha gente lo busca de México y del extranjero, porque al tiempo se ha convertido, además de experto en un sinónimo de confianza y solvencia profesional, pues esta relacionado con los mejores artistas populares de Oaxaca.

Don Nicodemus se ha especializado en la hojalata y la madera. Nadie como él conoce a los mejores artistas y a lo largo de los años ha construido “un puente de madera”, como decían Los Viejos Abuelos. Aquioaxaca fue recibido en La “Jarcería el Arte de Oaxaca”.

“Tengo 43 años en el negocio del Arte Popular Oaxaqueño. Comencé con la jarcería como la necesidad de un trabajo. En aquella época la gente de Oaxaca usaba muchas cosas que aquí se producían y no existían tantos plásticos. Después empecé a fabricar tapetes de ixtle. A mi lo que más me gusta es la hojalata y los animales de madera. Escojo muy bien los diseños y me fijo mucho en los acabados. El arte popular, por ser popular, no debe de ser mal hecho… antes al contrario, pues no lo hace una máquina.

La hojalata tuvo su apogeo a partir del años de 1975. Antes los artesanos hacían artículos religiosos y utilitarios para la cocina y en general para la casa. Los primeros maestros fueron la familia Velasco y la familia Sosa. Especialmente don José Velasco y ahora le sigue su hijo Aaron Velasco.

La madera en Oaxaca estuvo en su apogeo en la década de los ochentas. El arte popular actual comenzó en Arrasola con el señor Manuel Jiménez. Él comenzó con animales, ángeles y diablos desde la década de los años setentas. Después siguieron los de La Unión San Felipe, especialmente con la familia Santiago. Los alebrijes surgieron después, cuando en Oaxaca se conocieron los alebrijes de la familia Linares de la ciudad de México que los hacían en papel mache.

En Oaxaca se trabaja mucho la madera. Se empezaron a hacer máscaras en Cuilapan de Guerrero y San Martín Tilcajete. Después empezaron a hacer los alebrijes en madera, que gustan más y tienen más valor. Actualmente las máscaras que tengo yo, son de San Pedro Ixtlahuaca en la Mixteca y de San Mateo del Mar en la zona Huave, en la región del istmo de Tehuantepec.

También trabajo con el carrizo. Esto comenzó en la cárcel de Ocotlán. Los reos hacían este trabajo para ganarse algún dinero. Hacían canastos de asa muy bien adornados en al época del gobernador Brena Torres. Hacían lámparas y pantallas. Les llevaba las medidas y los patrones en cartón para que los hicieran como los clientes los pedían. Después capacité a gente de San Juan La Raya, para que siguieran haciendo ese trabajo.

En el Arte Oaxaqueño lo que más vendo es hojalata, madera, piel y un poco de barro negro. Tengo muchos años de conocer a los maestros artesanos. Se cual es su ritmo, su calidad y su confiabilidad. En este negocio, uno debe aprender a ser paciente, persistente y muy flexible… el temperamento de los artistas populares es muy especial  y tienen otra medida del tiempo. Es algo difícil de explicar. Pero uno lo debe saber para poder cumplir al cliente con calidad, precio y tiempos de entrega. Estos son los cuellos de botella de este negocio y uno con la experiencia los va uno aprendiendo manejar.

El barro negro lo traigo de San Bartolo Coyotepec, cuido mucho los detalles y reviso una por una las piezas. Aquí todas son obras de arte y además nos dan de comer. Yo empecé en 1961 y en Oaxaca no se apreciaba este trabajo, casi todo era para extranjeros. Actualmente tengo muchos clientes oaxaqueños. El 35% son oaxaqueños, otro tanto del país y el resto de extranjeros. Cada día el mexicano aprecia más el arte oaxaqueño.

Los campesinos oaxaqueños son unos artistas natos, pero por la falta de trabajo ellos tienen que hacer trabajos manuales de poco valor artístico, porque por una parte no tienen el apoyo suficiente del gobierno para “encarrilarlos” y refaccionarlos. Los artistas populares necesitan mejorar sus técnicas, diseños, modelos. Si se les dieran estos apoyos las cosas serían diferentes. Ellos son muy hábiles en todo lo que hacen.

El futuro de la artesanía oaxaqueña es muy difícil, el mercado chino esta compitiendo muy fuerte. Por ejemplo, no vamos muy lejos, en canastos ellos venden el canastito que están utilizando en los restaurantes en 3 pesos, el oaxaqueño sale en 12 pesos. No es posible competir con ellos. Lo que se requiere es darle mayor calidad al arte popular y con eso podremos competir en los mercados internacionales.

Yo trabajo mucho con gente del interior de la república. Los pedidos me los hacen por teléfono y por fax. Por fax podemos hacer diseños y modelos específicos que los clientes me piden. Esa es mi mayor posibilidad con mis clientes, ellos me mandan diseños y yo busco a los artesanos y los hacemos como ellos los necesitan.

A veces me piden otro tipo de artesanía que no es mi línea y yo no la surto. Yo solo vendo la línea que manejo, porque no me comprometo con pedidos que no estén a mi alcance, porque caeríamos en la falsedad. No podemos conseguirle calidad al cliente y esa es nuestra diferencia y por eso hemos sobrevivido en el mercado. La calidad es lo más importante. Mis clientes en el Japón no preguntan si mandé el pedido, ellos me piden el número del envío.

El embalaje es un punto muy importante en este negocio. Nosotros enviamos en cajas dobles o triples de madera para que aguanten el manejo del transporte. Para nosotros es muy importante mantener el prestigio que tanto nos ha costado a lo largo de 43 años.

JARCERIA EL ARTE OAXAQUEÑO

Mina No. 317, Esquina con J.P. García.

Oaxaca, Oax. CP 68000 México.

Teléfono y Fax: (951) 516 15 81

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