Santiago Apostol

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El Valle de Ocotlán tiene muchos pueblos muy hermosos y llenos de tradiciones y costumbres ancestrales, que hunden sus orígenes en la sabiduría de Los Viejos Abuelos zapotecas. Todos estos pueblos tienen un centro gravitacional en el mercado de Ocotlán y especialmente el día viernes que se celebra “su plaza” o tianguis. 

La vida en estos pueblos es tranquila y fluye lenta como el viento que mece a los viejos árboles que limitan los campos de cultivo. La agricultura es la fuente principal de trabajo y aunque mucha gente joven ha emigrado al Norte, las tierras no se ven abandonadas. El oaxaqueño es un pueblo amante de la tierra. Su vínculo con ella es indisoluble y aunque este en lejanos lugares, el oaxaqueño vive cada día en su tierra y con sus costumbres en lo más profundo de su corazón. 

Santiago Apóstol, es uno de estos pueblos en donde el tiempo se detiene lentamente y va dejando pasar cada segundo, como una gota que cae lentamente en una estalactita. Las casas y los terrenos de sembradío se confunden y de momento no sabe uno si esta en el pueblo o en el campo. 

Se sabe que Santiago Apóstol fue fundado en el año de 1526 siendo sus primeros pobladores los señores Bartolomé Vásquez, Fabián de Contreras, Sebastián Padilla, Gaspar de la Torre, Melchor Padilla y Diego Santiago. Se ignora la procedencia de los citados. Los primeros religiosos que estuvieron en el templo principal fueron Fray Manuel de Robles, Fray Nicolás Rivas y Fray Carlos Galván.

En Palacio Municipal es un edificio espléndido, en donde se puede observar en su frontispicio un escudo. El escudo esta integrado en una balanza con un libro que dice ley, el águila devorando una serpiente, una trompeta, una espada de cada lado, un rifle con bayoneta en cada lado, una bandera cada lado, una lanza en cada lado, una cabeza de cocodrilo lado izquierdo y una pistola calibre 44 lado derecho. Sobre la rama de un nopal se encuentra una tambora sobre el cual posa el águila.

Lo más extraordinario del pueblo es su templo del siglo XVI en donde el 25 de julio se hace su fiesta, con misas, jaripeo y en la explanada del palacio municipal. Desde la antevíspera se hace la Calenda, son dos Calendas si cae el 25 entre semana, se pasa al siguiente domingo.

Platicamos con don Humberto Maya Cortés el sacristán del templo y el nos dijo que: “Llevo 11 años como sacristán del templo. Mi trabajo es apoyar al padre, abrirle el templo cuando llega, tocar las campanas. Eso es algo especial, no cualquiera toca las campanas…hay que saber. Cuando hay fiesta se toca a las 12 y a las 3 de la tarde. A las 7 se toca el Ángelus. Cuando amanece, como a las 3 o 4 ahí anuncios.

A mi no me pagan por hacer mi trabajo y me gusta hacerlo porque desde niño me enseñaron a servir a la comunidad. Sirvo porque en un pueblo es importante ayudarnos unos a los otros, sino no es así, no se puede vivir. Es cosa de entendimiento, por eso es buena la costumbre”.