JOSÉ LÓPEZ ALAVEZ

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El arte es un lenguaje. Cuando el ser humano toca su ser más profundo y con él, percibe el mundo, entonces hace que por su sensibilidad y creatividad “hable el Espíritu”. Cuando el Espíritu habla, conmueve al que le escucha, sea en la música, la escritura o cualquier otra forma de expresión artística. Por eso el Arte es Universal.

Pocos hombres han hecho con una obra, su “obra maestra”. Tal es el caso de Juan Rulfo y José López Alavez, quienes lograron asir lo inasible, concretar lo abstracto, expresar el sentimiento “inexpresable”, pero arrasadoramente sentido por todo un pueblo. Los mexicanos en general, pero los oaxaqueños en particular, al escuchar “La Canción Mixteca” se les abre el corazón y se les derrama la pasión y la nostalgia por la “Tierra”, en su sentido más amplio.

CANCION MIXTECA 

”Que lejos estoy del suelo 
donde he nacido
inmensa nostalgia invade 
mi pensamiento;
y al verme tan solo y triste 
cual hoja al viento,
quisiera llorar, 
quisiera morir de sentimiento. 

Oh tierra del sol, 
suspiro por verte
ahora que lejos 
yo vivo sin luz, sin amor;
y al verme tan solo y triste 
cual hoja al viento,
quisiera llorar, 
quisiera morir de sentimiento.

Oh tierra del sol...”

 

 

 

En efecto, este sentido de “ser de la Tierra” y no sentir a la tierra como una mera posesión material de compra y venta, como la considera la cultura occidental, nace hace miles de años en los más profundo y lejano de la génesis de la Civilización del Anáhuac. Para los Viejos Abuelos, la Tierra era “Nuestra Madre Querida” y nosotros sus amorosos hijos. Mientras que para occidente su misión existencial es “dominar, explotar y transformar a la naturaleza”, para los antiguos mexicanos su sacra misión era “humanizar el mundo y velar por su equilibrio”. Este sentimiento sigue vivo en lo más recóndito de nuestro ser y aflora como lava de volcán, cuando la distancia cada vez se hace más grande.

Los oaxaqueños que han tenido que emigrar de su “amada Madre”, los que han sido arrancados de las raíces esenciales de su Ser, los que tienen que salir a buscar lo que la injusticia y el abandono no les pudo dar. Los que tienen que seguir siendo oaxaqueños en extraño lugar… saben muy bien de que estamos hablando.

Nada nos hace sentirnos tan desamparados como el estar lejos de nuestra “madre querida”. Cuando la distancia va creciendo en el tiempo y en el espacio, cuando necesitamos el bálsamo del amor inconmensurable de nuestra venerable madre, entonces cantamos, a veces silenciosamente: “Que lejos estoy del suelo donde he nacido, inmensa nostalgia invade mi pensamiento; y al verme tan solo y triste cual hoja al viento, quisiera llorar,  quisiera morir de sentimiento”.

Con dos sencillos, pero devastadores versos, José López Alavez va a lo profundo del Espíritu del mexicano. Con una sola canción logra trascender su existencia al darle voz y música a nuestros corazones y recordarnos lo arraigado que tenemos el amor por nuestra Tierra, nuestro Sol, nuestras tradiciones y nuestras costumbres. 

Al escuchar las acordes y los versos; “Oh tierra del sol, suspiro por verte ahora que lejos yo vivo sin luz, sin amor; y al verme tan solo y triste cual hoja al viento, quisiera llorar, quisiera morir de sentimiento. Oh tierra del sol...” La nostalgia nos desborda y una catarata de sentimientos y recuerdos nos inundan, hasta drenar por los ojos. Solo quien ha vivido lejos de su tierra sabe lo que se siente y entiende de lo que estamos hablando.

Y este es el merito del maestro José López Alavez, quien nos ha dado lo mejor de sí, al verse y sentirse en lejano lugar, en medio de la Revolución Mexicana pelando en el Norte de México. Y al tocar nuestro espíritu, sigue vivo en cada uno de nosotros, gracias a su sensibilidad y su talento.

Este sentir tan especial del oaxaqueño, de “hacer por su tierra”, no importa que tan lejos este y que tan mal se encuentre, él oaxaqueño siempre tiene “un poquito de lo poquito que tiene” para su Tierra y su gente.

Biografía(*):

“Compositor nació en Huajuapan de León, Oax. En 1889; murió en la ciudad de México en 1975. Se inició en la ejecución del clarinete desde muy joven. A la edad de 18 años se trasladó a la capital de la República y se inscribió en el Conservatorio nacional de Música. Se inició en la composición y cuando tenía 22 años compuso una melodía a la que tituló “Canto a Huajuapan”. En 1913 se graduó de clarinetista y con esa especialidad formó parte de varias bandas militares. Cuando formó parte de uno de los grupos revolucionarios, estuvo a punto de ser fusilado en la Sierra de Durango. Fue precisamente en esa época durante la cual hallándose lejos de su tierra natal presa de la nostalgia, le puso letra al “Canto a Huajuapan” y le cambió el nombre por el de “La canción Mixteca” inspirado, según él mismorelataba, en la leyenda del Flechador del Sol. Vuelto a la ciudad de México se ganaba la vida tocando el piano en las salas cinematográficas, época del cine mudo. Entre 1924 y 1927 realizó estudios superiores en el Conservatorio. Al año siguiente volvió a incorporarse a una banda militar. De 1935 a 1955, figuró como clarinetista en la banda de Policía de la Ciudad de México. A la edad de 66 años se retiró de toda ocupación. Durante su vida compuso más de cien obras. Entre las más conocidas se encuentran un himno al Gral. Antonio de León, “Serenata Mexicana”, “Tú eres mi amor”, “Mi vida errante”, etc. etc. Pero no todas sus composiciones corrieron la misma suerte. La “Canción Mixteca” poco a poco fue cobrando inusitada popularidad. Llegó el momento queque salió al extranjero y es la única melodía que ha sido difundida en el espacio exterior. Con motivo del homenaje que la Ciudad de Tlaxiaco le rindió en 1961, el maestro López Alavez expresó: “Yo he sido tal vez el último de los bohemios: he luchado por devolver a mi pueblo sus sentimientos hechos canción y una de mis hijas ha triunfado: La Canción Mixteca.”

(*) Tomado del “Pequeño Diccionario Enciclopédico de Oaxaca”.  De Manuel Zárate Aquino. Editado por La UNIVAS. Oax. 1995. México.

 

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