HOMENAJE A LA PALABRA NUBE: EL DIIDXAZÁ’

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Enedino Jiménez Jiménez

Nace en Juchitán, Oaxaca, el 5 de marzo de 1951. Poeta, luchador social, líder magisterial, Profesor de Educación Primaria, Secundaria y nivel Superior. Ha publicado en el suplemento sabatino “Etcétera”(Primera época) del diario “Extra” de Oaxaca, en las revistas “Guchachi’ Reza” de Juchitán y “La Palabra y El Hombre” de la Universidad de Veracruz, Huaxyacac, Siempre, El Diario Noticias y el periódico El Nacional. Es autor del poemario “Cuatro Poemas y el mismo Amor” publicado por la Casa de la Cultura de Juchitán en la serie “Tortuga Transparente”. En 1985 ganó el concurso de poesía zapoteca convocado por la Casa de la Cultura de Juchitán. Becario del FONCA en el Programa de Apoyo a Escritores en Lenguas Indígenas, generación 1995-1996. Tradujo al zapoteco del Istmo de Tehuantepec, en su variante juchiteca, poemas de Jaime Sabines, Nicolás Guillén, León Felipe, Bertold Brecha, Walt Whitman, entre otros. En 2004, como homenaje póstumo, El IEEPO le edita su poemario Ti guchachi’ cuxooñe’ guidxilayú (una iguana recorre el mundo) y el libro de Poemas y Proverbios (traducciones a la lengua zapoteca). Es coautor del libro Neza diidxa’, Vocabulario Zapoteco. Fallece en la ciudad de Oaxaca el 27 de agosto de 2004.


La palabra como vaso comunicante entre el hombre y su realidad matiza la dimensión de lo que somos; nos recorre el velo invisible que separa nuestro accionar de los sueños. Pero, ¿cuál es la distancia existente entre lo que deseamos y lo que hacemos? Un análisis de nuestro andar por los caminos de la vida nos lleva a descubrir que nada es perfecto ni eterno, que el saber es relativo porque es cíclico, que nuestros sentimientos no se miden con el parámetro de los prejuicios sociales. La vida es dialéctica, lleva en su esencia la dicotomía, la lucha de los contrarios que la hacen posible, dinámica, interesante. Así fue la vida modesta pero llena de luz del maestro y poeta Enedino Jiménez Jiménez. Una voz que alentó a los pueblos del Istmo y de todo el Estado de Oaxaca a ser protagonistas en la construcción de una sociedad más justa y equitativa, sin perder de vista la fuerza de la razón, ya que para él toda mujer y todo hombre son dignos de respeto en su visión del mundo.

La idea de trascender es para muchos hombres una utopía. Caracterizan el concepto como un requisito inalcanzable. Pareciera una condición imposible de cubrir o un destino de carácter restringido; como si vivir y no dejar huella de nuestro paso por el mundo fuese la única aspiración humana, o su condena. Es decir, hacer uso de la vida, simplemente para nacer, comer, dormir, crecer, tener hijos. Peor aún, para una buena parte de la sociedad, los que con su imaginación construyen monumentos inalcanzables, son únicamente los que aparecen en los diccionarios biográficos, y que todos los nombres y apellidos de la A a la Z, en estricto orden alfabético, están ocupados, que no hay lugar ni espacio para nadie más.

Este pensamiento cómodo, simple, contagioso, no tiene razón de ser. Y así lo entendió el maestro Enedino, nacido de cuna humilde en la región del Istmo de Tehuantepec, que a través del contacto con su cultura zapoteca aprendió a amar sus raíces indígenas, a valorar su lengua autóctona que es el diidxazá (la palabra nube) como elemento de unidad dialógica y de identidad étnica.

CONFESIÓN

Fruta de mis pecados potenciales
ya no resistas más, que en ti llegó la hora
de ejercitar en paz la Ley de Newton
y caer en la gloria fértil del deseo
para entregarte a los hombres hambrientos
de tu buena voluntad,

Confieso que de todos soy el primero
en elevar la mano al cielo
para recibir la bendición de tu caída.


POEMA I

Aquí estoy
como recuerdo extraviado
esperándote.

No es la primera vez que esto suceda
tú lo sabes
y lo escribo porque es necesario
probar la tinta contenida
en el frasco terco de la memoria.

Normalmente
espero y suceden cosas:
el teléfono anuncia y alguien llama,
un compañero –sembrador de auroras-
informa que enseguida
parte a cumplir su jornada,
entra un obrero y dice
que le llegó la hora en el trabajo
y su frente es un pentagrama
con himno de justicia.

En cambio ahora
nadie llama ni llega.
Por costumbre el día avanza
imperceptible a su destino cotidiano
tomada de su mano mi espera la acompaña.

Así
Desde mi cósmica estancia
En la superficie del amor
Te espero.



POEMA II

No quiero recuerdos.
Que se empolven:
he dicho.

Sin embargo
los sonidos
de tu nombre
me siguen
me rodean
me envuelven
y revelan tu imagen.

Es ahora que entiendo
la vigencia dialéctica del amor
en el punto exacto de su contradicción.

POEMA III

Recuerdo: imagen larga y cruel.
Llanura virgen.
Efraín Huerta.
Llegas como la brisa
a mi memoria.

Sigiloso
como niño
corrió el tiempo.

Ahora ya no llueve lo necesario
es natural entonces
que el árbol escondido en mi pecho
anhele tu lluvia de besos
tu ventarrón de abrazos
y tu luna creciente.

Así te recuerdo
en un recodo de vida militante
y te digo: compañera
mi equipaje lo abasteces de esperanza

SICA NISAGUIÉ

Sica nisaguié,
naya’ti’, nabiuxe, qué gapa xigaba’
ra calate piipido’
ndaani’ xpidxaana’ guidxilayú,
zacá rilátelu’ ladxidua’
dxi cayannaxhiilu’ naa.


COMO LA LLUVIA

Como la lluvia,
en infinita pedacería de cristales
se derrama en el vientre de la tierra,
tú en mi alma te desbordas
cada vez que me ofrendas
el beneficio de tu amor.



GUENDARULABI DIIDXA’
Diidxadó’ndahui guicaa Ricardo López Morales

México,
guidxiró’ xti’ ladxiduá’
¡neca ma’ za’bixhaatalu’ xquidxi dxu’
racaladxe’ gannu’, raterilu’xe’ lu diidxa’ xtilu’¡


CREDO
Poemínimo a Ricardo López Méndez

México,
capital de mi corazón
¡sin lugar a deudas
creo en ti!

GUENDARANNAXHII

Zándaca gu’yu’ naa sica ti yagaguie’ xiña’ naze guichi
Sica ti yaga nagá’ biluuza ñee
Sica ti manihuiini’ cayati ne ribeza lu yuuba’ xti’
guibanilú neza rindani gubidxa
Pacaa sica ti guiendahui bi’ni’ lidxi lu guiigu’
ne bisaana xquenda lade ca gui’xhi’ dxi’ba’ dani.
Napa’ huaxa, ndaani’ guiña ra riaapa’ ca dxi xtinne’
ti guie’ guicoou’, ni guyá’
ra bichaaga’ ca bandaga naca diidxa’ xiña’ xtinne’.

Guendarannaxhii:
guieya’ni ra rihuinni dxi ne gueela’
lii rusiándalu’ nitiicasi xilase
lii nga ti bizé ra ridá guendanayeche’
lii nga buu cá gui caguiidxi naa
yúcue’la’ ruyaana’ xquichu guendanabani
yannadxí, lani xtilu’, cayuunda’ xñeelu’.


AMOR

Puedo ser el rosal más espinoso a tu mirada
Una planta de tallo roturado
Un pájaro que desfallece y cifra
en el horizonte su esperanza
Un guijarro que habitó los ríos
y dejó en las montañas su esplendor
Pero aún guardo en el cofre de mis días
para ti, la flor que armonizan los pétalos
de mi palabra roja.

Amor:
espejo del día y la noche
curandero de tristezas
mina de alegrías
brasa que me abraza
tierra que alimenta la espiga de la vida
a tus pies canto.


TI GUCHACHI’ CUXOOÑE’ GUIDXILAYÚ

Diidxa’ guicaa Francisco Toledo

Ti guchachi’ cuxooñe’
guidubinaca guidxilayú.
Guidxi gaxha, guidxi zitu,
¡laguiasa, lagataná!
Guidxiguié’ nabani.


UNA IGUANA RECORRE EL MUNDO

A Francisco Toledo

Una iguana
Recorre el mundo.
Pueblos del universo,
¡alertas!
Juchitán vive.


CASI GUZAABILU’ XTIIDXALU’

Casi guzaabilu’ xtiidxalu’
raca le Lulá’.
Guchachi’ sti bieque ridi’di’ nisadó’
nipe’ tu gucueeza laa.


DESENFUNDAS TU PALABRA


Desenfundas tu palabra
y el eco de tu presencia en Oaxaca se yergue,
Otra vez la iguana atraviesa el océano
y no hay quien la detenga.