GUELAGUETZA POPULAR 2015

GUELAGUETZA POPULAR 2015

GUELAGUETZA POPULAR 2015

Oaxaca es la reserva espiritual de México, porque en su seno guarda los valores y principios ancestrales de la Civilización Madre conocida como Anáhuac.

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LINDO OAXACA

LINDO OAXACA

LINDO OAXACA

Que lejos estoy de ti
rincón de ensueños y flores,
la tierra donde nací
en donde están mis amores,
Oaxaca vives en mi
y yo por ti doy la vida;

Oye la voz de mi angustia,
que llora y que canta queriendo volver,
lindo Oaxaca de mi alma
no quiero morirme sin volverte a ver.

Cariño que llevare
guardado como un tesoro,
jamás yo te olvidare
es mucho lo que te adoro,
si nunca te vuelvo a ver
Oaxaca de mis amores,
dile a mi amor que sus besos
que añoro por siempre
quisiera tener,
lindo Oaxaca de mi alma
no quiero morirme sin volverte a ver

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LA DANZA DE LA PLUMA DE CUILAPAN

LA DANZA DE LA PLUMA DE CUILAPAN

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La Danza de la Pluma es uno de los más importantes instrumentos de fortalecimiento de la memoria histórica que creó la cultura de resistencia de los Viejos Abuelos en el periodo de la Colonia.

 

Los conquistadores-colonizadores no permitieron que siguiera la religión, la educación, el arte y la cultura de nuestros antepasados.

 

Todo lo que representaba la cultura milenaria era tomado como “cosa demoníaca y satánica”, de modo que muchos maestros, sacerdotes y artistas murieron por tratar de mantener el recuerdo de su identidad.

Pocas danzas sobrevivieron a la invasión europea en Oaxaca tenemos a

La Danza de la Pluma

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Musicos y Compositores

Musicos y Compositores

SAMUEL MONDRAGÓN NORIEGA. 

Nació en la Cd. de Oaxaca en 1884, murió en la Cd. de México en 1962. Hizo sus primeros estudios de música siendo monaguillo de la Catedral de Oaxaca bajo la dirección del maestro Don Valentín Cataneo. En 1903, se trasladó a la Cd. de México iniciando sus estudios de canto superior bajo la dirección de los maestros Roberto Marín y Rafael López. Vuelto a Oaxaca, continuó sus estudios dirigidos por el profesor Asunción Hermosa.

El Gobernador Don Emilio Pimentel le concedió una beca para que pudiera continuar su carrera en la Capital de la República. En 1907 sustentó la prueba de canto Superior cantando el Cuarto Acto del “Trovador” acompañado de la soprano María N Sidny H. contralto Gonzalo Barranco, barítono y él como tenor. En 1910 ganó el concurso de cantantes a que convocó la Comisión de Nacional del Centenario.

En 1911 debutó en la Cd. de México, en el Teatro Colón con la opera “Rigoleto”, en compañía del gran británico mexicano José Torres Obando y de la señorita Álvarez de la Cadena recién llegada de Italia. En la misma temporada cantó “La Navarresse” de Massenet. Cantó también “Lucía”, “la Tosca”, “La Bohemía”, “Caballería Rusticana” y otras más en distintos estados de la República. En 1913 ganó el Concurso de Cantares a que convocó El Conservatorio Nacional de Música. En 1936 resultó laureado con el primero y tercer lugar y mención honorífica en el Concurso de la canción Mexicana a que convocó El Ateneo Veracruzano

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Canciones Oaxaqueñas

Canciones Oaxaqueñas

 

LA SANDUNGA


dominio popular


Antenoche fui a tu casa,
Tres golpes le di al candado,
Tienes el sueño pesado.

¡Ay! Sandunga, Sandunga
mamá por Dios.
Sandunga, no seas ingrata,
Mamá de mi corazón.

Me ofreciste acompañarme
Desde la iglesia hasta mi choza,
Pero como no llegaste
Tuve que venirme solo.

A orillas del Papaloapam
Me estaba bañando ayer,
Pasaste por las orillas
Y no quisiste ver.

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La casa del maestro Rodolfo Morales en Ocotlán.


Escrito por Guillermo el .

Dedicado a Rosa María Berúmen Félix.

 

 

 

 

 

Cuenta la sabiduría popular… “que era un hombre tan pobre, tan pobre…que lo único que tenía era dinero”. El maestro Rodolfo Morales fue un espíritu noble y sencillo. Aunque salió a los 23 años de su natal Ocotlán, el recuerdo de su primera infancia en su pueblo, siempre estará presente en
su vida y en su obra. Su generosidad no tuvo límites para su pueblo.

 

 

 

 

 

 

 

La vida me dio la oportunidad de conocer en tres momentos diferentes al maestro Rodolfo Morales. Al final de la década de los años sesentas, vivía en la cale de Xicoténcatl en Coyoacán. Y en la esquina de Corina y Xicoténcatl existía un café lamado La Hiedra y un pequeño museo de escultura. El maestro era muy amigo de la mamá de una amiga. La señora Geles Cabrera era la mamá de Erika y el centro de un puñado de artistas e intelectuales que se reunían en ese café, que luego nosotros como jóvenes “nos lo apropiamos” y compartimos “con ellos” el espacio sagrado.

 

Fueron años turbulentos, tanto por ser los de mi adolescencia, como por haberse dado la revuelta estudiantil del 68 y en el que el café La Hiedra fue punto de reunión y discusión de la vida política que conmocionaba al país.
El recuerdo que tengo de “Rodolfito”, como le decían sus amigos de aquél entonces, es muy vago. Siempre muy callado y tímido. En ese entonces, el maestro Morales trabajaba como profesor de dibujo en una escuela secundaria en el D.F.

 

Muchos años después, ya en Oaxaca, una vez Silvia María Zúñiga, quien era la Subdirectora de la Casa de la Cultura Oaxaqueña, me propuso incluir en el programa “Oaxaca, sus hombres y sus obras” a un paisano de su natal Ocotlán, que había regresado a vivir al pueblo y que era un pintor. La institución la hacía un homenaje a aquelas personas que sin ser “gente importante” eran la parte viva de la cultura de la comunidad.

De esta manera conocí por segunda ocasión al maestro Morales. En 1985 no “era famoso” y habiéndose jubilado en el D.F. pretendía regresar a vivir al pueblo. La ceremonia fue muy sencila pero emotiva y le entregamos "la Medalla Casa de la Cultura Oaxaqueña" y un diploma, que siempre guardó con mucho aprecio y que hoy esta en el Museo del Exconvento de Santo Domingo en Ocotlán.

La relación posterior fue cordial, pero distante. En cuanto el maestro Morales cobró fama, gracias al econocimiento que le hizo su paisano el maestro Rufino Tamayo, quien al presentarlo dijo de él “este nuevo pintor a quien me complazco de presentar a los amantes de la pintura, es a no dudarlo, ese soplo de aire limpio que nos ha de devolver nuestra alegría de vivir.” “Su pintura, como es fácil comprobar, no está hecha tan solo con la mente, sino principalmente con el corazón.”

Aunque el maestro Morales nunca perdió su sencillez y amabilidad, lo cierto es que la fama hizo que llegaran a rodearlo mucha gente que siempre quiso sacar de él, alguna ganancia. Como siempre fue un hombre solitario y no tuvo familia, una vez me comentó que el dinero que él ganaba con la venta de su cotizada obra, lo dedicaría a preservar el patrimonio cultural de su pueblo. Posteriormente creó una fundación y no solo apoyó a Ocotlán, sino a muchos pueblos de la región, en la recuperación y preservación de sus maravilosos templos. Su obra más conocida es el Templo y Exconvento de Santo Domingo de Guzmán en Ocotlán.

Los caminos de la vida nos separaron. En enero de 2001 partí para vivir en California, ese mismo día, el maestro partió a la eternidad. La sensibilidad y la ternura son los elementos más importantes de su obra plástica. La generosidad es lo más sobresaliente de su forma de vida. Rodolfo Morales fue un hombre sencillo, sin pretensiones, que a pesar de su timidez, siempre abrió su corazón a la gente que le rodeó y le entregó todo a su pueblo.

 

El maestro Rodolfo Morales, además de su obra y su ejemplo, nos ha dejado su casa, para que cualquier visitante que llegue a Ocotlán pueda compartir con su espíritu los amplios corredores, ver con asombro su cocina, con admiración su estudio y con cierto morbo, todas aquelas piezas que él coleccionó y que adornan esta esplendida casa del Siglo XVI.

 

 

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