Valles Centrales Mas Leidos

Cosijo y Daany Beédxe

Cosijo y Daany Beédxe

Cosijo y Daany Beédxe

La temporada de lluvias llega a los Valles de Oaxaca cuando los huracanes arriban a las costas del Golfo de México. Grandes cantidades de nubes cruzan las altas cumbres de la Sierra Norte y bañan a los valles, renovando la esperanza de la vida nueva.

 

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TEMPLO Y EXCONVENTO DE SANTO DOMINGO DE GUZMÁN

TEMPLO Y EXCONVENTO DE SANTO DOMINGO DE GUZMÁN

class="dropcap" Entre todos los bellos y majestuosos edificios que tiene Oaxaca, podríamos afirmar sin temor a equivocarnos, que el templo y el exconvento de Santo Domingo de Guzmán es "la joya más importante de esta corona". Catalogado por la UNESCO, "Patrimonio Cultural de la Humanidad", es sin lugar a dudas uno de los monumentos más importantes del legado del periodo colonial de nuestro país.

Santo Domingo ha podido reunir extraordinarias coincidencias. Que haya sido construido con manos sensibles y talentosas. Que el Ejercito Mexicano lo

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SEMANA SANTA EN TEOTITLAN DEL VALLE

SEMANA SANTA EN TEOTITLAN DEL VALLE

En general los pueblos de Oaxaca hacen un gran esfuerzo por mantener sus tradiciones y costumbres. Desde que se implantó el modelo económico neoliberal la pobreza ha llegado a todas las comunidades y las tradiciones cuestan mucho dinero y esfuerzo. Teotitlán del Valle se ha significado siempre por ser una de las comunidades más tradicionales y en donde las fiestas con todos los sacrificios que implican, se llevan a cabo puntualmente. 

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MUSEO DE LOS PINTORES OAXAQUEÑOS

MUSEO DE LOS PINTORES OAXAQUEÑOS

MUSEO DE LOS PINTORES OAXAQUEÑOS

El Estado de Oaxaca es...

“La Reserva espiritual de México”.

Desde épocas ancestrales los Valles de Oaxaca han sido el encuentro de los pueblos del Anáhuac. Paso obligado del altiplano al istmo, en el que se encontraron las manifestaciones culturales de la cultura náhuatl y la cultura maya, con el auspicio de las milenarias culturas zapoteca y mixteca.

De esta manera hoy tenemos testimonios de esta riqueza cultural en Monte Alban y Mitla, por citar solo dos centros de conocimiento de los muchos que existen en los valles. Es por esta herencia que los oaxaqueños son artistas innatos, especialmente en la plástica han dejado huella, como son los códices mixtecos y los murales de la Tumba de Huijazó.  La Ciudad de Oaxaca tiene vocación de museos y el Museo de los Pintores Oaxaqueños se suma al Patrimonio Cultural de Oaxaca.

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MAYORDOMÍA DE SANTIAGUITO APÓSTOL DEL BARRIO ALTO CUILAPAN DE GUERRERO

MAYORDOMÍA DE SANTIAGUITO APÓSTOL DEL BARRIO ALTO CUILAPAN DE GUERRERO

MAYORDOMÍA DE SANTIAGUITO APÓSTOL DEL BARRIO ALTO CUILAPAN DE GUERRERO

Oaxaca es un maravilloso mosaico de colores en donde se junta la energía de la Tierra con la energía del Espíritu Humano y da como resultado este caleidoscopio de tradiciones, fiestas, usos y costumbres que a propios y extraños nos inunda de la alegría más esencial de vivir la vida.

 Con “Flor y Canto” los Viejos Abuelos desde hace miles de años nos enseñaron a compartir entre nosotros. Nos enseñaron que “al dar se recibe” y que lo más importante que un ser humano puede hacer en su vida, es “servir a su comunidad”. De modo que “SER MAYORDOMO DE UNA FIESTA PATRONAL” es mucho más importante y valioso que “TENER DINERO O BIENES MATERIALES”. "Aquioaxaca" fue invitada por Don Pedro Ruiz, portador de la tradición de LA DANZA DE LA PLUMA a la Mayordomía de Santiaguito Apóstol, Barrio Alto de Cuilpan de Guerrero, en los Valles de Oaxaca.  

 

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Sala Oaxaca Museo Nacional de Antropología e Historia


Escrito por Guillermo el .

aquioaxaca ha decidido incluir en la sección de Museos, algunas piezas de las culturas oaxaqueñas que se encuentran en el Museo Nacional de Antropología e Historia, en la Sala Oaxaca, como un homenaje a la sensibilidad y creatividad de los pueblos ancestrales de lo que hoy forma el estado de Oaxaca, y que un día estas maravillosas piezas de arte salieron de lo profundo de sus entrañas.

La cultura dominante nos ha enseñado a no sentir ninguna conexión entre nuestro pasado, antes de la invasión europea, y nuestro presente. Somos en general, “extranjeros incultos en nuestra propia tierra”. Sabemos más de culturas tan lejanas como la griega o la romana, pero de los antiguos mexicanos, de nuestros Viejos Abuelos, casi no sabemos nada.

Sin embargo, no sólo todo nuestro presente está saturado de imágenes, costumbres, ritos, sabores, sonidos, paisajes, colores, sentimientos que nacieron hace miles de años en estas tierras oaxaqueñas; sino lo más importante, que nuestro futuro luminoso esta íntimamente ligado a la sabiduría de nuestros Viejos Abuelos.

La forma en que interpretaron el mundo y la vida, con sus valores, principios, actitudes, con sus códigos éticos y morales, representan un verdadero tesoro. Mucha gente no se ha dado cuenta que el más importante Patrimonio Cultural que hemos heredado de los Viejos Abuelos, sigue vivo en nuestro corazón.

La grandeza y magnificencia de nuestras culturas ancestrales, no pueden ser exclusivamente para deleite y disfrute de nuestros distinguidos visitantes. Tiene que ser antes que nada, parte fundamental de nuestros cimientos históricos y culturales como pueblo y como nación. Los zapotecos, mixtecos, mazatecos y todos los demás pueblos que actualmente viven en Oaxaca y fuera de ella, son hijos de los hijos de quienes crearon estas bellas piezas de arte.

Los oaxaqueños de hoy son sus continuadores históricos. Porque nuestras culturas no están muertas o desaparecidas. Sólo han sido sometidas, vejadas, negadas y perseguidas. Sólo basta despertar nuestra adormecida conciencia milenaria. Casi cinco siglos para tratar de extinguir a la Civilización del Anáhuac y sus múltiples culturas. Pero Oaxaca se ha revelado como el bastión y la fortaleza de nuestra identidad y de nuestro recuerdo de lo que somos y hemos sido. Por eso Oaxaca es la reserva espiritual de México.

Porque más allá de su valor estético, los antiguos oaxaqueños infundían en sus creaciones un elevado sentido místico y espiritual por la vida y el mundo, que hoy representa el más importante Patrimonio Cultural de este milenario pasado. En efecto, este sentido espiritual y sagrado de la vida es nuestro mayor potencial para construir un futuro más humano, justo y respetuosos de todas las formas de vida y culturas que existen en el planeta.

Las nuevas generaciones de oaxaqueños necesitan acabar con la colonización mental, cultural y espiritual con la que los explotadores nos han enseñado a despreciar y olvidar nuestro pasado. Se requiere retomar la inspiración creadora de nuestros Viejos Abuelos. Revalorar sus preceptos morales en torno a la familia y su sentido ético al ejercicio de la autoridad. Fortalecer sus valores sociales y comunitarios, su amor y respeto a la naturaleza.

Se requiere fortalecer la palabra y la tradición. Vigorizar las costumbres familiares y comunitarias. Las nuevas generaciones necesitan voltear sus ojos para descubrir el inconmensurable acervo de sabiduría para construir un futuro más humano y justo. Se requiere “humanizar” el futuro con nuestro pasado. Sumando y apropiándose de las nuevas tecnologías y de los conocimientos que ofrece un mundo globalizado, pero manteniendo “el rostro propio y el corazón verdadero” con el que a lo largo de miles de años usaron nuestros Viejos Abuelos para mantener un Desarrollo Humano.

El futuro de los mexicanos en general y de los oaxaqueños en particular está en su pasado. Requerimos urgentemente dejar la inercia del colonizador que buscó primero en Europa y hoy en Estados Unidos un modelo para construir una sociedad. Efectivamente, hoy en todo el mundo no existen “culturas puras” y al parecer, nunca han existido. Todos los mexicanos somos hijos de la Civilización del Anáhuac, que tuvo muchos pueblos y culturas diferentes en tiempo y espacio, pero todas unidas por una matriz filosófica-cultural.

Somos un pueblo orgullosamente mestizo. El mestizaje suma e implica un mayor potencial, porque amalgama, funde y recrea. Los pueblos que han sufrido mestizajes culturales se ven enriquecidos con los mejores “elementos culturales” de los pueblos que se han fusionado. El mestizaje de esta manera representa, más sabiduría y mayores recursos. Los mexicanos tenemos tres grandes raíces: la indígena, la hispánica y la africana. En estos tiempos, los mexicanos y en especial los oaxaqueños que han tenido que emigrar a Estados Unidos están enriqueciendo esta milenaria cultura. El desafío verdadero es recuperar al máximo nuestras raíces negadas para fortalecer nuestro mestizaje cultural.

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