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LAMBITYECO

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En el estado de Oaxaca existen 8000 comunidades, 570 municipios, 8 regiones y más de tres millones y medio de oaxaqueños. En Oaxaca existen casi una cuarta parte de todos los municipios del país.

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Mercado de Tlacolula

Mercado de Tlacolula

Aunque la agricultura y el maíz se "inventaron" en el sexto milenio antes de la era cristiana, los especialistas sitúan la aparición de la cultura olmeca llamada la cultura madre mil quinientos años a.C. Es curioso que en varios milenios esta civilización llegara a lograr asombrosos descubrimientos científicos y sin embargo, aparecerán las primeras formas de instrumentos de cambio o monedas, en los últimos cien años antes de la llegada de los europeos. Lo que demuestra que esta civilización no fundamentó su desarrollo en el aspecto económico, el atesoramiento y menos en la propiedad privada.

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CUILAPAN DE GUERRERO

CUILAPAN DE GUERRERO

Originalmente la cultura mixteca se desarrolló en la Sierra Mixteca y la cultura zapoteca en el Valle y la Sierra Norte. Sin embargo, los mixtecos en su avance sobre las fértiles tierras del valle se asentaron en Cuilapan a unos cuantos kilómetros de Zaachila la capital zapoteca.

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TEMPLO Y EXCONVENTO DE GUADALUPE

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El pueblo de México tiene su centro espiritual en la Virgen de Guadalupe. Punto de encuentro, "jardín doloroso" de nuestra hermandad, el mexicano encuentra en la "Virgen del Tepeyac" el vinculo que lo une y lo sostiene, en un país pluriétnico, plulrilingüístico y pluricultural.

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MUJERES DE LUZ Y FUEGO

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Las fiestas oaxaqueñas se llenan de luz y color cuando las “Chinas” bailan sobre su cabeza las canastas de flores y fuegos de artificio.

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EL SEÑOR DE LAS PEÑITAS

Escrito por Guillermo Marin el .

Cada Quinto Viernes de Cuaresma se celebra en las afueras de la comunidad de Reyes, Etla, una tradición centenaria que tiene sus orígenes en los tiempos ancestrales de los Viejos Abuelos.

El señor de las Peñitas, Etla, Oaxaca

En efecto, la tradición anahuaca de celebrarle a los “seres vivos” con los que compartía el mundo y la vida, y en este caso en especial, con un promontorio rocoso que tiene huellas de ser utilizado por el hombre prehistórico.

El señor de las Peñitas, Etla, Oaxaca

Para la filosofía milenaria de nuestros Viejos Abuelos toltecas llamada Toltecáyotl, fueran zapotecos, mayas o nahuas, todo lo que estaba en este mundo tenía vida, fueran animales, vegetales y minerales. De este modo se “veneraba” a las montañas que poseían una fuerte carga energética.

El señor de las Peñitas, Etla, Oaxaca

Esta enorme peña o roca, durante miles de años ha sido un lugar de “pedimento”. Por la Conquista y la resistencia cultural, las milenarias tradiciones, usos y costumbres, tuvieron que ser modificados para sobreponerles las formas religiosas y culturales de los colonizadores, pero en su centro, pero su esencia queda intacta y la gente sigue atávicamente haciendo sus “casitas” en la cúspide de la gran roca, para dejar su pedimento.

El señor de las Peñitas, Etla, Oaxaca

Como los españoles no pudieron erradicar la costumbre sagrada, construyeron una ermita y crearon una nueva veneración, ahora al “Señor de las Peñitas” y la gente sigue llegando de lejanos lugares a hacer “su pedimento” a esa fuerza energética que se encuentra en la gran roca.

El señor de las Peñitas, Etla, Oaxaca

Finalmente lo importante no es “adorar” a una figura en el templo o a una gran roca, lo importante es que los hijos de nuestra Madre Querida Tonatzín, sigan amando y sintiendo que existe un contacto espiritual entre ellos y la naturaleza. Que no están solos y que son escuchados.

El señor de las Peñitas, Etla, Oaxaca

Este es el punto de nuestras “tradiciones y costumbres”, que hacen de “Oaxaca la reserva espiritual de México”. Los mexicanos en general, pero los oaxaqueños en particular no hemos quitado de nuestra alma la esencia espiritual que nos ha marcado durante ocho mil años.

El señor de las Peñitas, Etla, Oaxaca

El verdadero mestizaje de México es el cultural. Así lo muestran los innumerables rostros de todos los “Mexicos” que habitan en cada estado, en cada región, en cada familia y en cada persona. La riqueza de México es que somos todos en uno y uno en todos. La Civilización del Anáhuac no ha muerto, sigue viva y vigente y se manifiesta en muchas formas, tanto urbanas como rurales.

El señor de las Peñitas, Etla, Oaxaca

La maravilla de nuestro país es que aunque nadie usa en la actualidad para vestir el maxtla, plumas, tilma o copilli, pero todos comemos frijoles, chile, tortillas, tamales, bebemos chocolate, agua de chía, mascamos chicle y vestimos a la usanza occidental, usamos celular y vehículos de combustión interna para transportarnos.

El señor de las Peñitas, Etla, Oaxaca

Seguimos siendo “en esencia” anahuacas zapotecos, mixtecos, mayas, nahuas, purépechas, totonacas y un largo etcétera. Como todos los pueblos del mundo hemos cambiado. Los suecos y noruegos siguen siendo “vikingos”, aunque ya no usan pieles para vestir, cascos con cuernos y ya no se transportan en sus típicas naves de remos.

El señor de las Peñitas, Etla, Oaxaca

Por vivir en una sociedad colonial que rechaza la cultura originaria, a la que pertenece la mayor parte del pueblo, tenemos una “cultura dominante” extremadamente racista y clasista, que excluye y rechaza cualquier valor de los invadidos y exalta todo valor de los invasores.

El señor de las Peñitas, Etla, Oaxaca

La desgracia de México es justamente éste rechazo y desvalorización de “lo propio-nuestro”, de lo mejor de nosotros mismos y la búsqueda ilusoria de ser lo que jamás seremos. Por estas razones “Oaxaca ocupa un lugar muy importante en el rostro y corazón de la nación”. 

El señor de las Peñitas, Etla, Oaxaca

En Oaxaca somos y vivimos, como en muchas partes del país se ha perdido y olvidado esa forma tan propia de ser esa maravillosa mezcla cultural de pueblos y sabidurías de Europa, África, Asia y desde luego, con la base fundamental del Anáhuac. En apenas 50 años se ha perdido muchas de las tradiciones y costumbres del país.

El señor de las Peñitas, Etla, Oaxaca

“El Señor de las Peñitas” en el Quinto Viernes de Cuaresma reúne a mucha gente, que intuitivamente sigue fiel de manera atávica a la tradición de venerar esa inmensa roca que tiene vida y que escucha a quien le hace “su pedimento” con la debida devoción. La permanencia de la espiritualidad en nuestros tiempos de materialismo, globalización y neoliberalismo es un verdadero tesoro humano.

El señor de las Peñitas, Etla, Oaxaca

Esta es la mayor riqueza de los pueblos y culturas oaxaqueñas. Esta viva pasión por la espiritualidad, por la comunalidad, por la familia, que se vive en las ocho regiones de diversas maneras, pero que todas ellas se hermanan en los valores y principios ancestrales de nuestra Cultura madre.

El señor de las Peñitas, Etla, Oaxaca

 

El señor de las Peñitas, Etla, Oaxaca

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