Valles Centrales Mas Leidos

TEMPLO DE SAN MATÍAS EN JALATLACO

TEMPLO DE SAN MATÍAS EN JALATLACO

El barrio fue fundado por tlaxcaltecas que llegaron con los españoles en 1521. Se sabe que originalmente existió en este lugar una antigua ermita en 1669. Posteriormente los jesuitas edificaron un primer templo que fue destruido por los temblores en el siglo XVIII. 

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LA GUELAGUETZA 2004

LA GUELAGUETZA 2004

Entre la Pléyade de fiestas que tienen las ocho regiones de Oaxaca, la Guelaguetza ocupa el lugar más importante. Punto de encuentro de las apartadas regiones separadas por inmensas cadenas montañosas, profundas cañadas, selvas vírgenes, bosques cerrados, costas abiertas y también páramos desérticos.

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El Instituto de Artes Graficas de Oaxaca

El Instituto de Artes Graficas de Oaxaca

El Instituto de Artes Graficas de Oaxaca

El Instituto de Artes Graficas de Oaxaca es otro legado del Maestro Francisco Toledo, quien donó su casa para albergar a esta institución cultural que posee una valiosa y extensa colección de grafica, de artistas de todo el mundo, que en su día era la colección particular del Maestro Toledo. El otro tesoro del IAGO es su espléndida biblioteca de arte.

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Semana Santa en Teotitlán del Valle

Semana Santa en Teotitlán del Valle

Semana Santa en Teotitlán del Valle

Los pueblos y culturas de Oaxaca son milenarios. Ocho mil años de desarrollo y sabiduría humana los respaldan. En estos últimos cinco siglos de ocupación extranjera, “la resistencia cultural” ha sido un arte muy sofisticado.

A pesar de que se trató de borrar su cultura y religión totalmente, los pueblos hábilmente pudieron “disfrazar” sus milenarias tradiciones ante los ojos ignorantes del colonizador.

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TEXAS DE MORELOS, OCOTLÁN

TEXAS DE MORELOS, OCOTLÁN

TEXAS DE MORELOS, OCOTLÁN

En el Sistema de los Valles de Oaxaca, existen un sin fin de pequeños pueblos que guardan celosos, ancestrales tradiciones y costumbres y debido a que no tienen un acceso a las carreteras principales se mantienen alejados de la contaminación cultural. Uno de estos maravillosos lugares es Texas de Morelos, en el Municipio de Ocotlán.

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Zonas Arqueológicas ubicadas en los Valles Centrales

Cosijo y Daany Beédxe


Escrito por Guillermo Marin el .

La temporada de lluvias llega a los Valles de Oaxaca cuando los huracanes arriban a las costas del Golfo de México. Grandes cantidades de nubes cruzan las altas cumbres de la Sierra Norte y bañan a los valles, renovando la esperanza de la vida nueva.

 

También la Montaña del Jaguar se llena de agua y de verdes en todos sus matices. El agua los Viejos Abuelos Toltecas la usaban como un símbolo de la energía luminosa que los nahuas llamaron Tláloc y los zapotecos Cosijo. Pero así como los católicos usan como símbolo del Espíritu Santo a una paloma, nuestros ancestros usaron el agua para simbolizar la energía luminosa con que esta constituida la materia.

 

En efecto, los Viejos Abuelos no tenían “dioses” y no eran politeístas, mucho menos eran “idólatras”. Esas solo son enfermas fantasías de gente inculta y limitada que desde 1519 nunca han podido entender la grandeza de una civilización que fue la que logró el más alto desarrollo humano en la historia del planeta.


 



  Los Viejos Abuelos solo tenían una divinidad suprema, invisible e innombrable. A esta “totalidad” la llamaron metafóricamente: “Aquél por quien se vive, Aquél que esta aquí y en todas partes al mismo tiempo, Noche-viento.” Esta concepción inconmensurable invisible e intocable tenía muchas advocaciones que se manifestaban en los fenómenos naturales, pero que como los católicos con la paloma, solo era un símbolo y una advocación.

Así Cosijo, “no era el Dios de la lluvia”, sino una manifestación de “lo inconmensurable” simbolizada en la lluvia, pues en donde cae la lluvia la energía luminosa se transforma por el maravilloso fenómeno de la fotosíntesis, en la energía vegetal y con ella “renace el mundo material”.

Esta renovación la vemos cada año en la Montaña del Jaguar que, de un momento a otro, se torna verde y exuberante, llenándose de vida, sea esta: plantas, insectos, roedores, aves y serpientes.

Los que tenemos el privilegio de vivir a los pies de “La Montaña Sagrada” y que seguido ascendemos a ella para buscar paz y equilibrio, vemos con alegría esta transformación de vida, luz y color. Monte Alban se renueva para enseñarnos que sigue viva esperando el momento en que volvamos a cobrar conciencia de nuestro ser espiritual.

Daany Beédxe sigue viva. No son unas “ruinas muertas”. Por el contrario, en sus telúricas entrañas sigue vivo el “Jaguar Inmaculado”, símbolo de la energía primigenia que impulsará el cambio de conciencia. La base firme como la piedra, que nos permitirá forjar un rostro propio y un corazón verdadero, para reconstruir este mundo que se acaba y el que esta por nacer.

Monte Alban es para Oaxaca, México y el mundo, la promesa y la esperanza que lo mejor del Espíritu Humano no ha muerto. La Montaña Sagrada del Jaguar representa el esfuerzo colectivo de muchas generaciones de anahuacas que vinieron de todos los valles y todas las montañas que los rodean, a trabajar interrumpidamente a lo largo de más de 1350 años para dejarnos en la piedra, un mensaje de esperanza y de fe en la grandeza humana.
 

Estar en Monte Alban compartiendo con los seres queridos la grandeza de nuestra civilización Madre, es uno de los muchos privilegios que tenemos los que vivimos en Oaxaca.  

 

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