Valles Centrales Mas Leidos

Santiago Apostol

Santiago Apostol

El Valle de Ocotlán tiene muchos pueblos muy hermosos y llenos de tradiciones y costumbres ancestrales, que hunden sus orígenes en la sabiduría de Los Viejos Abuelos zapotecas. Todos estos pueblos tienen un centro gravitacional en el mercado de Ocotlán y especialmente el día viernes que se celebra “su plaza” o tianguis. 

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Zaachila

Zaachila

La historia antigua de los pueblos de Oaxaca está perdida en el tiempo. Como los demás pueblos de lo que hoy es México y que hasta antes de la invasión europea, compartían no solo una inmensa geografía (desde el Tapón del Darien en lo que hoy es Panamá), hasta muy al norte del continente, hermanados con los pueblos esquimales; si no fundamentalmente una misma civilización con una misma raíz filosófico-cultural.    

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LA FIESTA, LOS NIÑOS Y LOS PERROS

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La cultura popular tiene -la ley de las tres “as”-. Para que toda actividad pueda llamarse de “cultura popular” por fuerza necesita ser: autónoma, anónima y autofinanciable.

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Zaachila - Cuilapam

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Los días jueves.

Este día es el mercado de Zaachila, lugar donde se asentaron desde tiempos inmemorables los linajes de los dirigentes del pueblo Zaa. Se encuentra hacia la parte Sur de la Cd. de Oaxaca. Tierra muy fértil que ha sido cultivada por la mano amorosa del pueblo zapoteco desde hace miles de años. Salpicada de antiquísimos árboles de nogal, le dan al paisaje una quietud que exalta el ánimo del Espíritu.

crucero

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LA GUELAGUETZA 2004

LA GUELAGUETZA 2004

Entre la Pléyade de fiestas que tienen las ocho regiones de Oaxaca, la Guelaguetza ocupa el lugar más importante. Punto de encuentro de las apartadas regiones separadas por inmensas cadenas montañosas, profundas cañadas, selvas vírgenes, bosques cerrados, costas abiertas y también páramos desérticos.

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Zonas Arqueológicas ubicadas en los Valles Centrales

MONTE ALBAN sensaciones y reflexiones 1/2


Escrito por Guillermo el .

La Montaña del Jaguar llamada en lengua zapoteca Daany Beédxe y conocida como la zona arqueológica de Monte Alban, representa uno de los testimonios más extraordinarios del desarrollo espiritual nuestros Viejos Abuelos.

 

 

Así entonces nos llamaron “indios” e iniciaron uno de los genocidios más espeluznantes de la historia de la humanidad. Desde 1492 hasta la fecha, a los pueblos originarios se les desprecia, explota, roba y sobre todo, se ha tratado de desaparecerlos.

 

 

Enclavado en lo más alto de una montaña. Los Viejos Abuelos trabajaron a lo largo de más de mil años este proyecto cultural que tiene como su vértice más elevado el logro de la conciencia espiritual.

 

Monte Alban no pudo ser una ciudad. Porque no existe ciudad alguna construida a 400 metros en un lugar en el que nunca ha existido una fuente permanente de agua. Todas las ciudades se asentaron al lado de una fuente de este vital líquido. 

 

Tampoco pudo ser una fortaleza militar. Ya que en ese tiempo no existieron las guerras y los señoríos. Además, su arquitectura no tiene las características de una fortaleza militar.

 

 

 

 Menos aún un “palacio” o zona habitacional. Basta ver las construcciones con elemental lógica, para darnos cuenta de que nunca se usó como casa-habitación. Las dimensiones de las habitaciones, el ancho de las “puertas”, las escalinatas, etc.

 

 

 

En efecto, los “expertos”, en general extranjeros, han estudiado la milenaria historia de la civilización del Anáhuac, a partir de sus individualidades. Muy pocas veces a partir de sus semejanzas. Nos han estudiado como un grupo de “islas”, como un archipiélago de culturas, y no como un continente con una misma matriz filosófica cultural.

 

 

 

Esta matriz filosófica cultural, hermana, no solo a Monte Alban con Teotihuacán, sino a estas dos con Machupichu o Tiwanaku. Porque es obvio, para un espíritu descolonizado, que la todas las culturas del continente comparten una sabiduría y cosmovisión común.

 

 

Desde 1492, los europeos jamás han podido y menos han querido, entender y conocer la civilización que invadieron y esclavizaron. En vez de descubrirse mutuamente, los europeos “subsumieron” a los pueblos originarios en su mundo conocido.

 

 

 

Sin embargo, a pesar de los pesares, esta milenaria civilización permanece firme y presente, y pareciera que apuntara a sobrevivir al naufragio de la modernidad. Las milenarias construcciones de Monte Alban, son amigas del tiempo. Silentes, estoicas e impenetrables esperan el momento de la revelación exaltante de su permanencia.

 

 

 

Monte Alban es más que un símbolo de la permanencia de esta civilización, que es una de las más antiguas y con origen autónomo de la humanidad. Monte Alban nos enseña que la milenaria civilización de nuestros Viejos Abuelos sigue viva y vibrante. 

 

 

 ( * ) Continuará

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