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Boda en Atzompa

Boda en Atzompa

 

Cuando uno estudia la cultura de los antiguos mexicanos, entiende que poco ha cambiado en estos últimos cinco siglos de colonización. En lo más profundo y esencial, las estructuras filosóficas, religiosas y sociales siguen siendo las mismas… diferentes en forma, pero esencialmente las mismas en su fondo. Y no podría ser de otra manera, la civilización del Anáhuac no ha muerto, solo se ha “encubierto”. Sorprende encontrar tantos paralelismos entre las bodas, los quince años, los bautizos y las primeras comuniones que actualmente se llevan a cabo y las que nuestros Viejos Abuelos hicieron a lo largo de 7 mil quinientos años de Desarrollo Cultural.

 

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TEMPLO Y EXCONVENTO DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS

TEMPLO Y EXCONVENTO DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS

Este soberbio conjunto arquitectónico del siglo XVI, abarca una manzana completa, al costado poniente del Palacio de Gobierno, se encuentra el templo y exconvento de la Compañía de Jesús. La historia de los jesuitas y sus edificios en Oaxaca fueron muy azarosa.

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Doña Alejandra de la Torre.

Doña Alejandra de la Torre.

Los pueblos se conocen a través de sus mercados. Oaxaca conserva la tradición milenaria del Anáhuac de los tianguis y los mercados. Espacio para el encuentro y el intercambio, más que para la ganancia y la especulación. Dentro de la organización de los mercados es de primordial importancia los "comedores" o fondas, generalmente atendidas por expertas cocineras.

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Santo Tomás Jalieza

Santo Tomás Jalieza

En la carretera que se dirige a Ocotlán se encuentra un pueblo laborioso y muy bien organizado de tejedoras en hilo de algodón. En lengua zapoteca Jalieza significa "debajo de la iglesia". Cuenta la leyenda que antes de la invasión europea el pueblo estaba ubicado en lo más alto de los cerros cercanos al pueblo, donde en la actualidad se sabe que existe una zona arqueológica no explorada.

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El Tesoro de la Tumba Siete de Monte Albán

El Tesoro de la Tumba Siete de Monte Albán

El Tesoro de la Tumba Siete de Monte Albán

El nueve de enero de 1932, el Arqueólogo Alfonso Caso, su mujer, María Lombardo y un pequeño grupo de arqueólogos y trabajadores, hicieron uno de los descubrimientos más importantes de la arqueología mexicana en cuanto se refiera a un hallazgo de orfebrería en cantidad y calidad.

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EL TEMPLO Y EXCONVENTO DE ETLA


Escrito por Guillermo el .

Oaxaca es una de las "casas antiguas" de nuestra civilización. Después de la zona Olmeca ubicada entre los estados de Veracruz y Tabasco, Oaxaca será el polo de desarrollo más antiguo y sí bien, Teotihuacan fue el centro generador de la Toltecáyotl, Monte Alban inició su construcción medio milenio de años antes.

La obra dominica dejos su huella en el Valle de Etla y su exconvento tiene el sello inconfundible de esta orden religiosa que estuvo presente desde los primeros tiempos de la colonización de lo que hoy es el estado de Oaxaca.    

Dentro de los Valles de Oaxaca, Yagul en el valle de Tlacolula y San José del Mogote en el valle de Etla, resultan ser los asentamientos más antiguos. El primero es prehistórico, es decir, que lo habitaron mucho antes del descubrimiento de la agricultura, cuando los seres humanos eran cazadores-recolectores. Sin embargo, estudios recientes nos señalan que hay pruebas fehacientes de que la invención del maíz se dio diez mil años a. C., debido a que han encontrado semillas de maíz y calabaza datadas con estas fechas.

En san José del Mogote, encontramos los vestigios arquitectónicos más antiguos de los valles de Oaxaca, y no es de dudar, pues hasta la fecha es uno de los valles más fértiles, toda vez que recibe el agua que baja de las estribaciones de la Sierra Norte.                  

Se tienen datos que sitúan a la Villa de Etla, "como el granero" de los valles y su propio nombre, así nos lo indica, ya que en lengua Náhuatl significa "fríjol" o "lugar de los abastecimientos". Lo cierto es que a la llegada de los conquistadores encontraron en Etla, uno de los lugares más poblados de los valles, junto con Zaachila y Tlacolula. Es muy interesante saber que a los alrededores de Monte Alban, no existieron asentamientos humanos de importancia, salvo Xoxotlán.

  Se sabe que en donde hoy existe el templo y el mercado de Etla, estaba un gran centro urbano, con sus pirámides y sus patios. Los colonizadores en el lugar donde encontraban grandes pirámides que implicaban el culto a alguna deidad de los Viejos Abuelos, ellos mandaban destruirla y ahí hacían que los indígenas construyeran grandes templos cristianos. Es el caso de Etla.     Los dominicos se establecieron en Etla y su templo y exconvento tienen todo el estilo. Muy parecido al de Yanhuitlán su patio interior nos recuerda también a Cuilapan y un poco a Santo Domingo en Oaxaca.    

Con su clásica fuente en el centro y sus dos pisos, el patio del exconvento nos inspira esa quietud y esa sobriedad de la que se alimenta el espíritu. Estas magnificas obras arquitectónicas representaron un gran esfuerzo de los pueblos indígenas, pues en su calidad de vencidos y esclavos, tuvieron que hacer estos monumentales trabajos a manera de tributo durante toda la época colonial; poniendo, no sólo la mano de obra y su correspondiente alimentación, sino en muchos casos los materiales de la región, como la piedra, arena, madera, cal, etc.

En el exconvento se conservan algunos frescos originales y dos esculturas, una dedicada a san Pedro Mártir. Caminar por sus corredores, cruzar los arcos de sus puertas, respirar ese aire de tranquilidad, paz y armonía que inspiran estos recintos, invitan al espíritu a la reflexión y a la interiorización.

Existe en la fachada un corredor con unos bellos arcos, que en su tempo se supone fue un lugar para pernoctar de los caminantes. La extensión del predio del templo y el exconvento es muy amplio. A sus pies de encuentra, hacia la parte sur, el mercado de Etla con una construcción que data del siglo XIX.

La fachada del templo es muy austera, lo mismo que su interior, que ha sufrido grandes transformaciones y que ya no posee sus retablos originales. Sin embargo, la magnificencia de la obra, sobrecoge al espíritu y nos invita a reflexionar sobre la importancia que ha tenido el desarrollo espiritual de los seres humanos, en este caso a través de la religión católica, pero siete mil quinientos años atrás, nuestros Viejos Abuelos nos dejan impresionantes testimonios de su preocupación por el mismo objetivo, trascender la existencia espiritual del plano material de la vida.

           

         

                   

    La vista obligada a la Villa de Etla nos invita a comer en su mercado, disfrutar el conjunto arquitectónico de su templo y exconvento, así como algunas de las construcciones civiles que están en el primer cuadro. Su calidad y trabajo en la piedra de estas fachadas, nos hablan del esplendor que un día tuvo esta comunidad y de la importancia que hasta la fecha mantienen en cuanto a proveer de alimento a los de más pueblos de los Valles de Oaxaca.

                       

Indiscutiblemente el lugar que ahora ocupa el templo y exconvento de Etla, fue a lo largo de muchos años, un lugar de culto para los pueblos indígenas. A partir de la colonización española y el mestizaje, aunque cambió el culto, el lugar sigue siendo un espacio para exaltar la fuerza espiritual de los individuos. Pues el espíritu humano tiene muchas formas de expresar su grandeza. La evangelización cristiana, fue la consecuencia de miles de años de devoción religiosa y mística de los Antiguos Mexicanos, y hoy representa con la familia y la cultura popular, los cimientos más sólidos de nuestra cultura y nuestra identidad.

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