LA JOYERÍA OAXAQUEÑA

Graciela Santos Gómez… bordadora de sueños.

LOS TAPETES OAXAQUEÑOS

Saul Aragón Ramírez

Isidoro Cruz Hernández

LUZ ENRIQUEZ

EL ZEMPOALTEPETL corazón espiritual Mixe

SANTA MARÍA TLAHUITOLTEPEC

HIERVE EL AGUA (Water Boils)

San Francisco Cajonos

CRISTINA ANTONIO HERRERA


Escrito por Guillermo el .

Nací en la ciudad de Oaxaca, pero me casé con mi marido que es de Arrazola y vivimos aquí, tengo tres hijos y toda la familia nos dedicamos a la artesanía. Mi esposo y mi hijo tallan la madera, le dan la forma a los alebríjes y a los animalitos que ellos se imaginan, ya después nosotras los decoramos.

Nosotros comenzamos con la artesanía después de que vimos que todo el pueblo la trabajaba, por eso nos nació el hacer figuras de madera y luego decorarlas.

Yo no tomé ningún curso, como todos acá trabajan la madera desde hace varios años, un día nos pusimos a experimentar y como tenemos tíos, primos que empezaron antes que nosotros, pues fuimos a ver cómo lo hacían y así empezamos. Todo es perderle el miedo y dejar salir lo de adentro, primero los marcaba con un lápiz, pero pasando el tiempo, ya no fue necesario.

Primero empezamos haciendo puras iguanas, pero luego la gente que nos compraba, nos decía, ¿por qué no hacen otras figuras? y mi esposo dijo, ¡pues vamos a intentarle! De esta manera todos nos empezamos a meter en esto de las diferentes figuras y empezamos a pensar en los diferentes colores.

Para no repetirnos, pensamos en nuevas ideas, en nuevos diseños. Las figuras se sueñan, vienen en los sueños, porque allí se ve más claro. Porque por el día uno está viendo la pieza y no sabe uno por donde entrarle, cómo hacerla o que posición, pero en el sueño, ahí ya es otra cosa.

Pero para pintarla, los colores los tengo que pensar mucho. Sí no, uno ve el campo, no sé sí se ha fijado, pero a veces el pasto tiene un colorcito amarillito, verdecito y entonces me digo "ese color le quiero dar a mi figura", yo mucho me fijo entre las cosas que tiene el campo, los árboles, los troncos, en los pajaritos, en las mariposas, existen unos pajaritos que tienen unos colores muy bonitos y de eso me ha nacido sacar las combinaciones de los colores.

Nosotros aquí en Arrazola usamos el árbol del Copal. Primero pensamos en la figura y luego vamos devastando hasta llegar a su forma, en algunas ocasiones necesitamos empatar la madera.

Después la ponemos a secar una semana o 15 días tal vez, después hay que lijarla y ponerle líquido para que no se pique la madera, ya después resanarla para pulirla bien, dejarla preparada para la pintura.

Para pintarla, le tenemos que dar entre dos y tres manos, hay pinturas que no cubren bien. Para mi el artesano y el artista son lo mismo. Lo que pasa es que al artesano lo hacen menos que a un artista.

Ya sabemos que las personas que aprecian este trabajo nos lo dicen y es ahí donde siente uno que si es uno artista.

La creatividad es crear obras nuevas, la inspiración que le nace a uno por hacer cosas y que uno lo puede expresar a través de la madera y la pintura. Para mí en la pintura todo es importante, hasta la última rayita, el último detalle como un ojito, en una uñita, para mí todo es importante en la pintura.

Una vez, cuando estuvimos en San Antonio, Texas, estuvimos entre muchos artesanos de allá y nosotros representando Arrazola y a Oaxaca, muchos de nuestros compañeros artesanos de allá, veían nuestras piezas, por más chiquitas que fueran, siempre admiraban la pintura y la hechura.

Por eso, para mí, hasta el último detalle es muy importante. Por eso siempre estoy pensando en sacar nuevos modelos, nuevas ideas, nuevas combinaciones de colores, para que no caiga uno en lo mismo.

Mi esposo y mis hijos platicamos seguido sobre nuestro trabajo, sabemos que las piezas deben de ser diferentes, pues día con día nos copian el trabajo y a nosotros no nos gusta hacer igual las piezas como todo el mundo.

En diciembre los clientes nos buscaban y nos decían, es que ya fuí a buscar y no encuentro las piezas como las suyas.

El problema que tenemos es que ha dejado de venir el turismo a Oaxaca y el poco que llega, el guía de turistas se lleva sin hacer nada el 20 % de lo que vende uno y sobre todo, el problema de la madera.

Se está escaseando el árbol del Copal y nadie ha hecho una verdadera campaña para reforestar.

Todo mundo le roba al monte y nadie le repone. El problema del artesano es que o produce o vende, entonces alguien de la familia tiene que vender. Sí yo me voy 20 días a una exposición, la casa y el taller tienen que seguir viviendo y trabajando, por eso la vida familiar del artesano es muy difícil, muy sacrificada.

La persona que inició esta artesanía en Arrazola es el señor Manuel Jiménez, él es un hombre grande, ahora debe tener como 70 años o un poco más.

Él organizaba las comparzas aquí en las fiestas de todos los Santos y él hacia las máscaras para que se las pusieran en las comparzas. De ahí salió la idea de reproducir las figuras, él fue el que inventó los alebrijes en madera y sus figuras de animales. Don Manuel hacía los "nahuales" que son figuras con cuerpo de animal y cara de diablo y también hacía vírgenes.

En todo el pueblo se trabaja esta artesanía, la hace toda la familia, los esposos, los niños, desde la edad de 7 años empiezan a ayudar lijando piezas y a los 12, comienzan a hacer sus propias piezas. El problema es que se usan herramientas muy afiladas y es muy peligroso este trabajo, tantito se distrae uno, tantita mala suerte y se pude uno cortar. Mi hijo ya ganó un primer premio a nivel nacional, él participó con figuras miniaturas y fue a México a recibir su premio y el Gobernador le dió una beca.

El trabajo que hacemos en Arrazola es más que un oficio, es una forma de vida. Nosotros parecemos disco rayado con nuestros hijos, "vamos a echarle más ganas, hay que hacer las cosas bien, tenemos que hacer modelos diferentes, porque con esto se pueden abrir las puertas. En estados Unidos nos decían que trabajando como artesano allá, es mejor que lavar platos o estar en el campo. Por eso nosotros queremos que nuestros hijos sigan estudiando, pero que no dejen la artesanía, porque no debemos dejar que se acabe, seguramente los hijos de mis hijos serán artesanos y deberán ser mucho mejores que nosotros.

A mi me gustaría que me recordaran los hijos de mis hijos, que dijeran, "mira, gracias a mi tatarabuelita tenemos esta tradición oaxaqueña".

 

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