Valles Centrales Mas Leidos

TEMPLO DE SAN JUAN DE DIOS

TEMPLO DE SAN JUAN DE DIOS

Entre todos los templos que tiene la Ciudad de Oaxaca, quizás el de San Juan de Dios no tenga la gracia de ser el "corazón espiritual", ni la "joya de la corona" y menos aún el recinto con mayor jerarquía eclesiástica. Más bien diremos que es modesto arquitectónicamente, sin embargo, históricamente es el más antiguo.

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TEMPLO Y EXCONVENTO DE GUADALUPE

TEMPLO Y EXCONVENTO DE GUADALUPE

 

El pueblo de México tiene su centro espiritual en la Virgen de Guadalupe. Punto de encuentro, "jardín doloroso" de nuestra hermandad, el mexicano encuentra en la "Virgen del Tepeyac" el vinculo que lo une y lo sostiene, en un país pluriétnico, plulrilingüístico y pluricultural.

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El Instituto de Artes Graficas de Oaxaca

El Instituto de Artes Graficas de Oaxaca

El Instituto de Artes Graficas de Oaxaca

El Instituto de Artes Graficas de Oaxaca es otro legado del Maestro Francisco Toledo, quien donó su casa para albergar a esta institución cultural que posee una valiosa y extensa colección de grafica, de artistas de todo el mundo, que en su día era la colección particular del Maestro Toledo. El otro tesoro del IAGO es su espléndida biblioteca de arte.

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SANTA MARÍA EL TULE

SANTA MARÍA EL TULE

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Entre todos los atractivos de Oaxaca, indiscutiblemente que el maravilloso árbol del Tule es uno de los preferidos de propios y extraños. Existe un vínculo no racional, entre este increíble "ser vivo" y aquellas personas que tienen desarrollada su sensibilidad. Admirar a un ser vivo tan longevo, frente a nuestra pequeñez física y nuestra fugaz temporalidad, hace que se estremezca el corazón.

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MUSEO DEL FERROCARRIL

MUSEO DEL FERROCARRIL

Sin lugar a dudas, el mejor regalo que le otorgó el General Porfirio Díaz Mori a su estado natal, fue el ferrocarril, que le permitió, no sólo a la ciudad de Oaxaca, sino también a  los Valles Centrales y posteriormente el istmo de Tehuantepec, incorporarse al desarrollo económico de la nación. Hasta antes de ponerse en operación el ferrocarril, el viaje de Oaxaca al Distrito Federal implicaba un peligroso, costoso y extenuante viaje de catorce días en diligencia tirada por caballos. Con el Ferrocarril se redujo a tan sólo catorce horas.

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Zonas Arqueológicas ubicadas en los Valles Centrales

GRECAS DE TEOTITLÁN DEL VALLE


Escrito por Guillermo el .

Para Rosa María.

Desde el inicio de la conquista y colonización los europeos nunca quisieron o pudieron comprender la civilización invadida. Nunca se interesaron por conocerla, es más, nunca la descubrieron pues en cuanto Colón vio a las primeras personas del continente les llamó “indios”, porque pensó que había llegado a la India. De modo que los europeos subsumieron a nuestros antepasados en su mundo conocido. Esto es, “indios de la India”. Pero hasta la fecha muy pocas personas saben cómo se llamaban a sí mismos nuestros Viejos Abuelos y cómo le llamaban a su milenaria Tierra. “El nuevo mundo” sigue totalmente desconocido.

Es tan grande la colonización mental y cultural que hemos sufrido en estos cinco siglos que les seguimos diciendo a los pobladores originales “indios” y la civilización del Anáhuac sigue siendo totalmente ignorada, desvalorizada y minimizada por la cultura dominante.

De modo que la Civilización Madre, en general es bastante desconocida para los mexicanos comunes. Más sabemos de los griegos o de los romanos, que de nuestros Viejos Abuelos. Sin embargo, toda la sabiduría de esta milenaria Civilización sigue viva y presente en nuestro subconciente colectivo o como la llamamos nosotros… “en el banco genético de información cultural”. Necesitaríamos morir todos los mexicanos para que esta sabiduría desaparezca de la faz de la Tierra. El mito colonizador de que ya no existe y menos se puede activar, es una de las formas de dominación más efectivas.

De esta manera, la iconografía o diseños que pintaron, labraron, esculpieron, tallaron o bordaron nuestros Viejos Abuelosm, y que logró sobrevivir a la boraz destrucción colonizadora, hoy los hijos de los hijos de aquellos hombres sabios… no podemos enteder el mesanje que ahí esta presente para construír nuestro futuro. En efecto, el futuro de México es su pasado. Cuando los mexicanos contemporáneos logremos sumar a nuestra percepción del mundo y la vida, la sabiduría de nuestra Civilización Madre, estaremos “completos” y seremos más ricos. Pues en estos cinco siglos nos han enseñado a rechazar y negar la otra parte de nuestra totalidad para dominarnos. En general los mexicanos nos han educado como “extranjeros incultos en nuestra propia tierra”. Siempre exaltando lo ajeno y despreciando lo propio. Ignorantes de lo más esencial de nosotros mismos.

Esta es la razón que cuando vamos a las llamadas zonas arqueológicas, es decir, los vestigios de los centros de conocimiento donde se enseñanba “La Toltecáyotl”, generlamente los mexicanos profanamos estos venerables lugares sin el menor respeto y admiración. El lenguaje espiritual que labraron en la materia nuestros ancestros y que es nuestro mayor tesoro, no es entendido por sus directos destinatarios. En especial nos referimos a las llamadas “grecas”, que por la ignorancia fueron tomadas durante muchos siglos como testimonios del culto al demonio y muy recientemente como esperciones de “arte”. Sin embargo, las grecas, como todo lo que encontramos en las zonas arquelógicas, son una parte muy importante de un “lenguaje” que expresa la aspiración más alta y la sabiduría más decantada que logararon producir nuestros antepasados.

En efecto, “la liberación del espíritu de la materia” fue el principal cimiento en donde construyeron todo el andamiaje de la Civilización Madre. La busqueda de la trascendencia espritual de la existencia material, guió durente el Perido Clásico, los más grandes esfuerzos de nuestos antepasados. Y es precismanete ahí, donde radica su principal herencia. El asepecto místico y sagrado del mundo y la vida, queda representado en la mayoría de los testimonios materiales de su gradeza. El desafío es que no entendemos el lenguaje en que nos hablan estas reliquias espirituales.

Los mexicanos necesitamos recuperar la otra parte de nosotros mismos que la colonización ha tratado ferozmente de amputarnos, y con toda nuestra totalidad, repensar y construir una sociedad y una cultura en la que se integren armoniosamente lo mejor de todas las partes que nos conforman.

Este trabajo no lo harán los arqueólogos e investigadores extranjeros y sus ayudantes nativos, que han reducido nuestra grandeza espiritual a cuatro tepalcates. Esta re-apropiación y este auto-descubrimiento lo tendremos que hacer cada uno de los mexicanos en lo más profundo de nuestro ser. No será excavando en la materia, sino en nuestro Espíritu. Necesitamos convertirnos todos en “arqueólogos del Espíritu”. Nuestras herramientas serán la dignidad y “Flor y canto”.

Es por todo esto que…! Oaxaca es la reserva espiritual de México!

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