LLEGAS…

Escrito por Guillermo el .

Guillermo Petrikowsky Reyes.

 


Nació en Ciudad Ixtepec, Oaxaca, el 21 de marzo de 1948. Es autor del poemario “Erotomanías”, editado por la Casa de la Cultura de Juchitán en la serie “Tortuga Transparente”. Ha publicado en el diario “Excelsior” de México, en el suplemento cultural de la revista “Siempre”, suplemento sabatino “Etcétera” (Primera Época) del diario “Extra” de Oaxaca y en el suplemento Letra Viva del “Imparcial” de Oaxaca.

 

LLEGAS…

Llega tu presencia como sombra
como una imagen de naranjo lunar
Estremeces los rincones ocultos
del lago que me desborda por dentro
Se vacían los alvéolos de la reticencia
y plenamente me brindo a tus locuras
Caminas con tus pétalos sobre mi superficie
sobre mi almohada de leche y barro
Anidas con plenitud de ave canora
los silencios que acostumbras inventar
Bordas todas mis horas de besos
Sacudes todos mis insomnios de fiebre vieja
Tu cuerpo
Tu fresca luz de constelación reciente
corre por mi infinita necesidad de poeta
Eres la incansable seductora
de todos mis secretos
de todos mis momentos secos de recuerdos
Eres el vino que calienta el cuerpo
Eres el juego interminable de la piel y las palabras
Así llegas siempre
Al pie de todos los veranos
a la arena de todos los mares
a la tierna ansiedad de mis manos
de mis labios que tanto gastan besos
en el insomne camino del amor…
 

POEMAS


Una avenida de Sabinos
protege a un río de agua
Serpiente acuosa y alta
Organizadora de la preciosa savia
Que nace
crece
corre
disminuye
y los nutre
En estos altos territorios
donde la niebla doblega las resacas.

Yolomécatl-Tlaxiaco,Oax.
Septiembre de 2001
 

 

Se me emponzoña el ánimo
Para caminar en la gelatina del placer

La madrugada cae sin bobas complacencias
Bajo el ombligo de la meretriz en turno

Las abejas del orgasmo nos estremecen
Y el pulpo de la ansiedad se hastía

En dos o tres enfrentamientos venéreos
Sucumben nuestras fantasías insatisfechas

Bajarnos del velero de la concuspicencia
Para huir entre los bostezos del vaho solar

Esto, cuando cincuenta y tres años nos doblegan
 

TENGO

Tengo amigos cuyo amor
se encierra en óvalos
y óvulos
Huyen siempre de la luz,
de la gente.
se esconden en cualquier agujero
de la noche
para soltar los estaños
de sus aves reprimidas.
Ladrillos que beben humedad de inmediato.
Sorpresivos amigos
que andan con el sexo en la bolsa,
al alcance de las manos.
Solitarios.
Hambrientos de cualquier lugar
que los renueve
Emplazados de los sitios,
caminan con las sombras en medio
de los ecos.
Saben seducir pantanos,
caminar caimanes,
reclamar pelícanos,
abortar logaritmos,
velar transparencias,
segar estropajos con los ojos
y mover inseguridades hasta el acantilado
de los esfuerzos.
Amigos míos,
de óvulos circunscritos
a todas las mañanas
en los óvalos seculares
del flagelo perdido.
Peces de luz
con la mitad del cuerpo al aire.
ces regalo este aposento
con tal de le tumben las barbas
al miedo.
 

 

LAS ROSAS

Las rosas del escritorio están marchitas
Los días las han vencido
en ese angustiado barro que contiene
la mínima proporción del agua.
Están ahí quietas, como tú las dejaste.
Sólo tú permaneces fresca.
Sólo tú desprecias la brevedad del agua.
Tu cuerpo es la vasija de todos los placeres,
de todos los secretos.
Te resguarda la velocidad de la sangre.
Te contiene la suavidad de tu piel.
Las rosas no pueden jugar contigo.
Perecen entre tus manos de todos los días.
Mueren en su lenta asfixia de aromas.
Las flores son tus juegos misteriosos del amor.
Son los abalorios que te deletrean el sexo.
Son las espinas que brevemente
te resguardan la piel.
Ahí están, cabizbajas
como rindiendo ofrenda
a la incomprensión de tus ritos.
 

UNA NOCHE DE PAN


A Sergio Magaña

Descubro que esta noche estoy cayendo a la palabra,
sin la entraña corrosiva de los hábitos.
Me desgasto sobre oscuros silencios,
sobre lluvias recientes.
Esta noche es de un pan delicado y sublime:
Ahondo vértigos, vomito auroras,
me acerco al día y canto.
Es la noche larga y desolada de siempre.
No me acompaña el viejo diapasón del ritmo.
Es la noche prostituida de soledades.
Noche del espasmo, del minuto, del segundo.
A fuerza de tanto repetirla se convierte en poema.
en viejo coro de palabras,
en sonidos que rebotan a las manos.
Es la noche del pan,
de la hornacina humeante en sus recuerdos.
Del pan que brota en medio de una vieja libreta
negra de apuntes.
En los escollos de la soledad carcomida
cuajo dos o tres metáforas consuetudinarias.
Es el vuelo transcurrido.
Es la primera noche sin encuentros fabricados.
Me niego.
Me repito.
Me subyuga otra voz que viene desde donde
ya no importa.
Sencillamente, seduce el accidente de entender cosas
que van de la placenta a la tumba.
Y es cuando amamos el silencio…

 

No olvides decir que lo viste en AquiOaxaca.com

Visit lbetting.co.uk how to sing-up at ladbrokes

chocolate la soledad

oro de montealban