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TEOTITLÁN DEL VALLE

TEOTITLÁN DEL VALLE

Corazón espiritual del Valle Sagrado de Tlacolula, Teotitlán es una comunidad zapoteca de honda raigambre en sus tradiciones y costumbres. Pueblo mundialmente conocido por la producción de textiles en lana. En efecto, sus trabajos realizados en telares de madera, por su alta calidad y por los materiales naturales, tanto en tintes como en lana, son una tradición en Oaxaca.

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EL PALACIO DE GOBIERNO

EL PALACIO DE GOBIERNO

panoramica

Con su majestuosa presencia, el Palacio de Gobierno situado en la cara Sur del zócalo de la Ciudad de Oaxaca, le da al conjunto la sobriedad y la solidez de una sociedad que ha sido inspirada en el espíritu juarista y en la milenaria esencia del ejercicio del poder, de los legendarios zapotecas y mixtecas, que dos mil años antes de la llegada de los españoles, habían iniciado la construcción de lo que hoy conocemos como Monte Alban. Porque para los pueblos oaxaqueños, las formas de gobierno y las instituciones, tienen un ancestral respeto y un profundo significado individual y colectivo

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MAYORDOMÍA DE SAN JERÓNIMO YAHUICHE

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La civilización del Anáhuac, desde la más remota génesis se desarrolló en base al comunitarismo. Para los herederos directos de esta milenaria forma de entender el mundo y la vida, la comunidad esta sobre la individualidad. Los intereses del pueblo están por encima de los intereses de los individuos. La propiedad comunal sobre la propiedad privada. El interés colectivo sobre el interés privado.

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LA FIESTA, LOS NIÑOS Y LOS PERROS

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La cultura popular tiene -la ley de las tres “as”-. Para que toda actividad pueda llamarse de “cultura popular” por fuerza necesita ser: autónoma, anónima y autofinanciable.

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Exconvento de Yanhuitlán

Exconvento de Yanhuitlán

De la invención de la agricultura a la llegada de los europeos, la civilización del Anáhuac mantuvo a lo largo de siete mil quinientos años un proyecto de Desarrollo Humano que encontraba su base fundamental en el aspecto espiritual de la vida y el mundo. Con sus altas y sus bajas, con sus aciertos y desaciertos, los antiguos mexicanos vivían en busca del equilibrio y comunión con la Tierra y el Cosmos. La más importante herencia cultural que tenemos de esos miles de años los mexicanos contemporáneos, es nuestra visión mística y espiritual de la vida.

 

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Zonas Arqueológicas ubicadas en los Valles Centrales

Tumba Zapoteca de Huijazoo, Suchilquitongo


Escrito por Guillermo el .

Los Viejos Abuelos en el período Clásico o del esplendor, generalmente no construían pirámides para fines mortuorios. Hasta ahora la única pirámide descubierta hecha ex profeso como una tumba es la del Señor de Pacal en Palenque, Chiapas. Las tumbas que tenemos son del período Postclásico y fueron construidas en las ruinas abandonadas del período Clásico, como es el caso de la famosa Tumba 7 de Monte Alban.

 

Sin embargo, en el Cerro de la Campana en Suchilquitongo, a unos 29 km. de la ciudad de Oaxaca hacia el Valle de Etla, existe un espléndida tumba zapoteca y que los Arqueologos la sitúan perteneciente al último tercio del período Clásico zapoteca, entre los años 650 y 900 d.C. Aunque no está abierta al público por motivos de conservación, toda vez que si se abriera, muy pronto se borrarían los espléndidos frescos con que está decorada.

 La zona arqueológica está a noventa metros de altura del Valle y está compuesta por una serie de montículos o “mogotes” que delinean claramente que son pirámides o juegos de pelota cubiertos de tierra.

La tumba fue descubierta en el año de 1985, por el Arqueólogo Oaxaqueño Enrique Méndez Martínez. Está distribuida en tres partes: una primera antecámara con dos nichos, una segunda cámara amplia con un patio, dos nichos grandes y cuatro pequeños y una cámara funeraria.

Lo más sobresaliente de la tumba son sus frescos con más de mil años de antigüedad y que mantienen incólume la memoria de nuestros Viejos Abuelos. Raíz y esencia de un pueblo que a través de la cultura y el arte ha venido dejando testimonios de su exaltada visión de la trascendencia espiritual de la existencia. El culto a la muerte no es más que el culto a la vida.

Al apreciar las pinturas de la Tumba de Huijazóo, entendemos la razón de la existencia y producción artística de Miguel Cabrera, Rodolfo Nieto, Rufino Tamayo, Rodolfo Morales, Francisco Toledo y una corriente viva, fuerte y desbordante de pintores, talladores en madera, ceramistas, tejedores, bordadoras, cuchilleros. “Raspando tantito”, en cualquier oaxaqueño se encuentra a un artista y a un campesino. Son miles de años de sabiduría y sensibilidad en “el banco genético cultural” de los pueblos de Oaxaca.

Es por esto que el Arte Popular de Oaxaca tiene un lugar muy especial en el mosaico artístico de México. El arte es el lenguaje del Espíritu, el oaxaqueño desde tiempos inmemoriales sabe articular este lenguaje en la piedra, en la madera, en los textiles, en la cerámica, en el acero, con el mimbre y la palma, en el oro y la plata, en la lana y en el algodón, en la piel y en el hueso. Manos de Luz que transforman con el corazón la materia y “la liberan” de su estado natural para humanizarla.

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