Juan Ramón Acevedo Ruiz

Juan Ramón Acevedo Ruiz

Nací en el centro de la ciudad en la calle de Bustamante, cuando tenía 11 años nos venimos a radicar a Cruz Blanca, Cuilapam de Guerrero. Vivo con mi esposa Guadalupe, dos hijas y mi mamá. Mi padre se llamó Ponciano Erasmo Acevedo Ruiz y mi abuelo, también ceramista, se llamó Luis Lucio Acevedo, soy la tercera generación de ceramistas y desde los 7 años le empecé a ayudar a mi padre por las tardes, pues en las mañanas me mandaba a la escuela.

Desde niño supe lo que era "el trabajo de patio", que es rajar leña, barnizar la loza, ponerla al sol, acomodarla, cocer, pintarla y volverla a acomodar en el horno para que salga al mercado, donde mi madre tiene un puesto.

Mi padre se inició haciendo juguetes, piezas pequeñas como tacitas, platos. Después cuando empezó a descubrir su habilidad, empezó a forjar piezas grandes. Después en la Casa Jiménez le dejaban los diseños difíciles y terminó haciendo vajillas. Pero necesitaba hacer el trabajo sencillo como, tazas, platos, chirmoleras, pues el trabajo fino no lo pagaban y en sus ratos, él se dedicaba a crear sus propios diseños.

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CRISTINA ANTONIO HERRERA

CRISTINA ANTONIO HERRERA

Nací en la ciudad de Oaxaca, pero me casé con mi marido que es de Arrazola y vivimos aquí, tengo tres hijos y toda la familia nos dedicamos a la artesanía. Mi esposo y mi hijo tallan la madera, le dan la forma a los alebríjes y a los animalitos que ellos se imaginan, ya después nosotras los decoramos.

Nosotros comenzamos con la artesanía después de que vimos que todo el pueblo la trabajaba, por eso nos nació el hacer figuras de madera y luego decorarlas.

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LA ABUELITA MAZATECA

Desde que conocí a la abuelita, no sólo por su frágil y delicada figura, sino fundamentalmente por mi educación colonizada, no le ponía mucha atención, a pesar de saber que era "una mujer de conocimiento". El problema real, es que la abuelita es una indígena mazateca. Los mestizos tenemos quinientos años de menospreciar a los indígenas de manera consciente o inconsciente. Era como la novena vez que estaba con la abuelita y la cuarta que "trabajaba" con ella. Siempre lo había hecho con interlocutores, entre otras cosas, porque la abuelita no habla "bien" el español, de modo que, siempre la acompaña su nuera Socorro, quien se encarga de los asuntos del mundo material de la abuelita y es su traductora "oficial".

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Convocatoria para estudiantes de Coatecas Altas

Convocatoria para estudiantes de Coatecas Altas

CONVOCATORIA

 

 A PARTICIPAR EN LA RED BINACIONAL DE COATECANOS

Mediante acuerdos previos, el Licenciado en Derecho y estudiante de Maestría Isidro Pérez Hernández con domicilio en San Quintín, Baja California y Puebla, Puebla, México; y el estudiante de Ciencias Sociales Juan Santiago Ramírez con domicilio en Madera, California, Estados Unidos; ambos originarios del Municipio de Coatecas Altas, perteneciente al distrito electoral de Ejutla de Crespo, Oaxaca de Juárez, México.

 

CONVOCAN

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LUZ ENRIQUEZ

EL ZEMPOALTEPETL corazón espiritual Mixe

SANTA MARÍA TLAHUITOLTEPEC

HIERVE EL AGUA (Water Boils)

San Francisco Cajonos

ORO DE MONTE ALBAN

Escrito por Guillermo Marin el .

El oro es el metal que ha simbolizado en todas las milenarias civilización, la pureza de la materia que busca trascender la corrupción a la que está condenada. En el vértice superior del desarrollo que busca alcanzar un ser humano o un pueblo, se encuentra la “liberación del espíritu de la materia”. Porque la materia está sujeta a las fuerzas gravitatorias que la arrastran a su destrucción. Es entonces el oro el símbolo por excelencia en el cual los seres superiores dejan testimonio de su más exaltada aspiración y su sabiduría.

 

 

 

Los antiguos oaxaqueños, herederos de las culturas mixteca y zapoteca nos han dejado un portentoso tesoro en las piezas de La Tumba 7 que se encontró en Monte Alban.

Un grupo de maestros oaxaqueños, descendientes directos del linaje de estos artífices vueleven a hacer el milagro con sus manos de luz.

 

En efecto, Oaxaca cuenta con una empresa que retoma el valor del trabajo hecho a mano y vitaliza una milenaria tradición. Manos de artistas que refrendan la renombrada tradición de la orfebrería oaxaqueña. En “Oro de Monte Alban” se equilibra sutilmente la tradición con la modernidad. Nos demuestra que lejos de ser opuestos, se complementan en una empresa moderna que sabe preservar lo mejor de la tradición, con un alto sentido humanista y cultural.

 

“Este negocio lo empieza mi abuela en 1932, ella tenía un puesto en el mercado de la Merced y vendía telas, pero como le gustaban mucho las joyas, tenía un pequeño muestrario de joyas. Poco a poco se fue metiendo en la joyería y dejó las telas. Empezó a ir a las minas que estaban en la Sierra Norte, en Natividad a comprar oro. Mi mamá la acompañaba y así empezó a crecer su fama y su negocio. Al tiempo los gambusinos bajaban los sábados a venderle el metal a su casa. Hasta que en 1942 deciden abrir una joyería llamada Rosita. Después mi mamá funda la joyería Tere, ahí mi mamá conoce a mi papá, que era orfebre y le iba a vender su trabajo. De este matrimonio nacemos mi hermano Rogelio y yo. Lamentablemente mi papá muere cuando yo tenía 3 años, sin embargo yo crecí en la Joyería Rosita. Todas las tardes me traían a la joyería, íbamos a escuchar la banda de música y nos regresábamos a la joyería, y de ahí a la casa.

 

Mi mamá se vuelve a casar y su esposo tiene mucha visión para los negocios y funda su taller propio con vista al público. A mi mamá la conocían todos los maestros joyeros de Oaxaca y la fueron siguiendo, porque mi abuela era de carácter fuerte y preferían tratar con mi mamá. Así que ahí se empieza a formar el taller, a principios de los años sesentas. Para 1975 regreso de terminar mis estudios en México donde estudié administración de empresas en la Universidad Iberoamericana.

 

Y los trabajadores me vieron con mucha esperanza para que el taller se compusiera y me sentí muy comprometido. Fue la razón por la que decliné una invitación que tenía para trabajar en México y con la ayuda de ellos, le empezamos a dar cuerpo a “Oro de Monte Alban” en 1985.

 

Fue donde nos presentamos la gran interrogante, ¿qué queríamos hacer y para qué éramos buenos? Porque lo mismo hacíamos botonaduras de charros, que copiábamos cosas que hacia Cartier… lo que nos trajeran lo hacíamos. No siempre bien hechos, pero lo hacíamos, no había problema en hacerlo y no éramos tan eficientes. Cuando tomo la dirección general del negocio, me cuestiono qué es lo que queríamos hacer y hacia dónde íbamos. Fue como delineamos nuestra misión como empresa y decidimos como objetivo de empresa ser los mejores en lo que es la joyería mexicana y como misión, mostrar al mundo la herencia cultural de nuestros antepasados. Todo lo que representa nuestro Patrimonio Cultural, tanto de las joyas prehispánicas, como de las joyas tradicionales que se han hecho aquí en Oaxaca, fabricándolo con una alta calidad. Y hasta la fecha en eso estamos comprometidos.

   

Hemos logrado un alcance modesto, pero muy satisfactorio. Continuamente nos llegan correos electrónicos de todas partes del mundo. De alguna manera son nuestros clientes o han venido o han pasado a visitar el taller. Es gente que visita la página de Internet y nos felicita porque seguimos trabando con este enfoque. El alcance cultural ha sido muy grande, el comercial es todavía muy limitado. Somos una empresa pequeña que tuvo su origen aquí en Oaxaca. Hemos crecido “a pesar de todo y de todos”, porque no contamos con el apoyo requerido por las instituciones.

   

Pero con mi juventud e inexperiencia de aquella época, logramos hacer cosas increíbles. Como lo que hicimos cuando hubo una reunión internacional de todos los directores en el mundo de American Express en el Hotel Camino Real. Entonces fui en busca del director general y lo invité a que conociera lo que nosotros hacíamos en el taller. Cuando entró al taller y vio las cosas que hacíamos se quedó impresionado, a tal grado que hicimos un convenio para celebrar los 450 años de la Ciudad de Oaxaca, fue cuando lanzamos una colección a través de American Express. Creo que somos de las pocas empresas oaxaqueñas que hemos estado en la página central de American Express.

   

“Oro de Monte Alban” lejos de todos los conceptos globalizadores de rentabilidad y productividad, lo más importante para nosotros es el elemento humano. La mano de obra oaxaqueña es de muy alta calidad. Es una mano de obra que tiene hondas y milenarias raíces, que si la sabes entender y sabes respetar sus principios y su sentido espiritual por su trabajo, te retribuyen ampliamente con su calidad y su excelencia. Tal vez por las condiciones del mercado no pagamos un gran sueldo, pero en primer lugar le damos mucha dignidad al trabajo que hacen, por eso es que tenemos el taller abierto al público. Los maestros reciben directamente los comentarios de la gente y reciben el reconocimiento directo de los visitantes. Es el público quien reconoce la calidad de su trabajo.

“Oro de Monte Alban” tiene personal desde que empezamos, la rotación de personal es casi mínima. El joyero oaxaqueño es una persona que además de tener la habilidad, le pone bastante amor y pasión por lo que hace. Esto es parte de nuestra cultura y nuestra tradición. Esto es lo más gratificante en nuestra empresa.

Nosotros nos especializamos en lo que podríamos llamar “Joyería mexicana” de alta calidad. Somos fieles al estilo y somos fieles al origen. Por supuesto que estamos aperturados al diseño nuevo, pero sin perder la esencia, la raíz. Sobre todo, sin perder la calidad en nuestra mano de obra, que es el sello que nos distingue en el mundo.

 

Es muy tentador, que con la cantidad de artistas que tenemos aquí podríamos producir 3 o 4 veces más de lo que actualmente fabricamos. Seríamos más productivos, como toda empresa global. Pero perderíamos, para empezar, la participación de la mano de obra. Es decir, nos volveríamos un proceso puramente mecánico. Limitaríamos mucho la creatividad, destreza y sensibilidad de nuestros maestros. Mientras que los mercados internacionales nos sigan apoyando. Porque existe gente que busca este tipo de producto, que demanda que esté hecho a mano con la milenaria calidad y tradición oaxaqueña. Mientras exista esta clase de gente que aprecia la calidad y el arte, lo seguiremos haciendo.

   

Estamos preparando una nueva generación, como parte de nuestra estrategia. Quizás con un poquito más de cultura empresarial y menos “artistas”. Sin perder el cariño y los principios por este oficio, los jóvenes se están formando como aprendices en otro concepto de los estándares de calidad. Tenemos la certificación de un organismo internacional suizo “SGS”, que se dedica a certificar empresas en la calidad de sus procesos de producción.

   

Nosotros tenemos cuatro líneas definidas. Lo que es la “joyería prehispánica”, aquí entran todas las reproducciones del “Tesoro de la Tumba 7 de Monte Alban”, también tenemos piezas de otras culturas, sean maya, inca, olmeca. No nos limitamos a elementos nada más de Oaxaca, sin alejarnos de lo básico del proceso.

La producción de “filigrana”, que es todo lo que se hizo en Oaxaca antes de que se descubrieran las joyas de Monte Alban 1932, existía la famosa joyería de “ramo”. Medallones con perlas, mucha joyería de filigrana que representa a la naturaleza como hojas o flores.

   

La colección colonial, que también se hacía en Oaxaca antiguamente y que fue muy famosa en la época de la Colonia. Es una amalgama que se hace dos veces. La misma pieza se hace primero en plata y luego se le hace una chapa de oro y se vuelve a “recortar”. En ese entonces se le montaban diamantes, ahora se le monta una piedra sintética que se llama zafiro blanco. Y finalmente la colección de diseño, que son piezas que hemos desarrollado con diseñadores profesionales, pero sin perder el origen.

   

Nos estamos replanteando la comercialización. Este tipo de joyas no se venden igual que la joyería normal. Estamos desarrollando una estrategia que nos permita generar tiendas propias, fuera de Oaxaca y fuera del país. Abriremos algunas tiendas de nosotros, para consolidar el modelo y luego desarrollaremos la franquicia.

ORO DE MONTE ALBAN

Arte Prehispánico y Mexicano hecho joya.

Porfirio Díaz 311

Col. Centro, Oaxaca. Oax. C.P. 68000

Tels.: 52 (951) 516 45 28 Fax: 52 (951) 516 53 70

www.orodemontealban.com

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México, D.F. (52) 52 07 46 71

  • Taller y Tienda
    • Porfirio Díaz 311, Col. Centro
      Oaxaca, Oaxaca. México
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      Oaxaca, Oaxaca. México
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      Oaxaca, Oaxaca. México
      Tel. (01) (951)5143813
    • Plaza Alcalá
      M. Alcalá esq. M. Bravo
      Oaxaca, Oaxaca. México
      Tel. (01) (951)5161812
    • Zona Arqueológica de Monte Albán
      U. de Servicios
      Oaxaca, Oaxaca. México
      Tel. (01) (951)5161781
    • Av.Las Rosas 2933 Local 2
      Col. Rinconada del Bosque
      (Lobby del Hotel Milton)
      Guadalajara, Jal.
      Tel. (01) (33) 36710108
    • Correo 8
      San Miguel de Allende
      Guanajuato
      Tel (415) 1544094
    • Av. Mahahual S/N
      Mahahual Q. Roo
      Tel (983) 8345698

 

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