BENITO JUÁREZ GARCIA

Escrito por Guillermo Marin el .

 

BENITO JUÁREZ GARCIA

[1806-1872]

Pocos hombres en la historia moderna del mundo, se han significado como Benito Juárez García. Más allá de su dimensión de estadista, político y abogado, donde en cada una de estas ramas del que-hacer humano, obtuvo logros significativos. Benito Juárez como ser humano, es un extraordinario ejemplo de las posibilidades que puede tener una persona a través de su voluntad inflexible, draconiana disciplina, su augusta sobriedad y su acentuada sobriedad.

Juárez nación en San Pablo Guelatao, en la Sierra Norte de lo que hoy es el estado de Oaxaca, en el año de 1806, en lo que era el Virreinato de la Nueva España. Sus padres dos indígenas zapotecas, Marcelino Juárez y Brígida Gracia, ocupaban el ultimo peldaño en el Sistema de Castas del sistema colonial.

 

 

Cuando es un niño, queda huérfano de padre y madre, por lo que se va a vivir con sus abuelos y cuando mueren estos, es recogido por su tío Marcelino Juárez, quien lo utiliza como pastor. Es importante entender el momento histórico, las condiciones sociales y culturales, así como el drama personal que vive ese niño indígena. Quizás sea esta tragedia lo que despierte en ese niño las más grandes aspiraciones y le proporcione el temple que sólo se obtiene en la forja de un destino nacido en la adversidad.

Sea como fuere, el niño indígena monolingüe cruza caminando las agrestes montañas por peligrosas veredas y llega a la ciudad de Oaxaca en busca de su hermana María Josefa, que trabaja como cocinera en la casa de la acomodada familia Maza. Entra a trabajar como mocito y aprende el español, más tarde aprendió un oficio en el taller del encuadernador Antonio Salanueva, quien lo impulsará en el mundo de las lecturas y el conocimiento. Para muchos niños oaxaqueños, la epopeya de Benito Juárez es un gran estímulo y un ejemplo, pues por la pobreza material que históricamente ha sufrido el estado, permanentemente salen camadas de niños y jóvenes en busca de un mejor destino, como en el pasado lo hizo Juárez, ellos ahora llegan a la ciudad de Oaxaca, México o Estados Unidos. Esto que podemos llamar "el síndrome de Benito Juárez" es una realidad lacerante para muchos jóvenes indígenas oaxaqueños.

Después de muchos estudios autodidactos, Juárez puede ingresar en el seminario, como alumno externo, el 18 de octubre de 1821. Tiene que ingresar a un seminario, pues no existe un sistema de educación pública y eso habla de la dificultad para estudiar en aquellos tiempos. En 1821 es la fecha en la que México logra su independencia, Juárez vivirá como estudiante los turbulentos tiempos del inicio de la conformación de la nación. Es un periodo de transición entre el antiguo y corrupto régimen colonial y una nación que no toma forma, pues al vencer los criollos a los gachupines en los papeles, en la practica, quienes tenían el dinero, el comercio, la poca industria y los puestos en el gobierno eran peninsulares que, por no perder sus privilegios, "se hicieron mexicanos" externamente e internamente vivían con la esperanza de que la Corona española mandara a sus ejércitos a recuperar la Colonia en rebeldía. Los gachupines serán expulsados finalmente de México en 1825.

 

Los ideales de Morelos fueron desechados y en su lugar los criollos pretenden iniciar un país, como los que estaban surgiendo en Europa en esos momentos, pero sin modificar la estructura colonial de explotación. Primero Agustín de Iturbide y después Antonio López de Santana irán construyendo los cimientos de una nación dividida en dos grandes grupos de criollos, que tienen dos formas diferentes de lograr el mismo objetivo, "crear una nación moderna en la que estaban excluidos los pueblos indígenas y sus culturas".

Unos serán los llamados masones-escoceses-centralistas-monárquicos-conservadores-pro-europeos; y los otros serán, masones-yorkinos-federalistas-liberales-republicanos-pro-Estados Unidos.

Mas tarde, a Juárez le tocará como gobernador de Oaxaca y presidente de México, a mediados del siglo XIX, pelear de parte de los segundos y dar las bases legales a través de la Constitución de 1857 del proyecto de nación criolla-masonería yorkina, en la que triunfaran los liberales. Serán dos oaxaqueños, Benito Juárez [indígena] y Porfirio Díaz [mestizo], los que lograrán cristalizar el sueño de los criollos que inició en 1810. Sin embargo, es paradójico, las acciones gubernamentales que tomaron Juárez y Díaz siempre estuvieron en contra de los intereses de los pueblos indígenas.

Los dos estadistas tomaron las ideas "modernizadoras" que venían de Europa y Estados Unidos, para las cuales las culturas indígenas eran retardatarias al progreso económico y político del nuevo país que trataban de construir. Benito Juárez con las leyes de Reforma, despojó a las comunidades indígenas de sus tierras, hayan sido estas otorgados por la Corona Española o por los primeros gobiernos a partir de 1821.

Se casa con Margarita Maza, una hija de la familia en donde trabajaron él y su hermana como sirvientes, lo que implica un desafío social y nos habla de la fortaleza interna y el atractivo de su profunda personalidad, el fenotipo de Benito era indígena totalmente, moreno, de facciones zapotecas, cabello lacio y de pequeña estatura.

 Para 1834 obtiene su licenciatura en Derecho en el antiguo Instituto de Ciencias y Artes [hoy Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca UABJO] y ya tiene encaminada su carrera política, tras ser en los dos años anteriores diputado por Oaxaca. En 1846 logra ser miembro del Congreso, siendo entre 1847 y 1852 gobernador de Oaxaca. Hasta aquí es verdaderamente asombroso que un niño indígena monolingüe, huérfano, pobre, haya podido estudiar una licenciatura universitaria, entrar en la política, casarse con una mujer blanca y llegar a ser gobernador del estado. El racismo y el clasismo en México, es una herencia de los trescientos años de colonización que sigue vigente en el siglo XXI, el desafío de Juárez es inconmensurable, pues él tuvo que sortear toda clase de barreras y prejuicios, no sólo para lograr educarse, sino para ser aceptado en los círculos de poder de una Oaxaca decimonónica y provinciana.

Mucho se ha especulado de las características que tuvo que tener Juárez para lograr vencer estos inmensos retos, pero indiscutiblemente siempre se ha reconocido la herencia de la Cultura Indígena que le dio ese temple, sobriedad y austeridad, que lo caracterizó a lo largo de toda su vida. En efecto, los indígenas de ayer y de hoy, han logrado sobrevivir a su "muerte histórica", sólo gracias a la fuerza y templanza de su cultura.

La lucha entre criollos liberales y criollos conservadores explota abiertamente a finales de la década de mil ochocientos cincuenta. La promulgación de la Constitución de 1857 es el detonante y los dos grupos políticos empujan a la nación a una guerra fratricida conocida como "Guerra de Reforma". Juárez es electo en 1861 constitucionalmente para continuar con la presidencia que había asumido técnicamente en el conflicto armado. Al triunfo de la República, dijo en un célebre discurso: "Mexicanos: encaminemos ahora todos nuestros esfuerzos a obtener y a consolidar los beneficios de la paz. Bajo sus auspicios, será eficaz la protección de las leyes y de las autoridades para los derechos de todos los habitantes de la República. Que el pueblo y el gobierno respeten los derechos de todos. Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz".

Sin embargo, el panorama nacional era desolador. Después que los criollos expulsaron a los españoles peninsulares en 1825 y con ello, no sólo se dio la primera fuga de capitales de la nación, sino que se desmanteló la estructura productiva que había sido muy rentable durante la colonia. Los gobiernos posteriores, además del despilfarro y la corrupción, no podían cobrar impuestos sobre una economía que cada vez entraba en mayor crisis, pues los criollos pudieron expulsar a los "gachupines", pero jamás pudieron igualar su capacidad productiva. De modo que cada nuevo gobierno hipotecaba a la nación con préstamos leoninos con los usureros europeos, que habidos prestaban lo que sabían que no podrían pagar la excolonia de la Corona Española, con la intención de apoderarse de sus recursos.

El Presidente Juárez recibió un gobierno en bancarrota, con grandes deudas a Inglaterra, España y Francia. Una economía en quiebra después de 3 años de guerra y sin inversiones para la producción.

Ante la presión internacional de las tres grandes potencias, que tenían fondeadas sus armadas frente a las costas de Veracruz, negoció dignamente con Inglaterra y España, sin embargo, Napoleón III tenía en mente invadir México y debido a que los criollos conservadores solicitaron el apoyo de Francia para vencer a los criollos liberales. De este modo se inicia la invasión francesa en 1862 y en 1863 se vio obligado a dejar la Ciudad de México y trasladar el gobierno legalmente constituido hacia el Norte del país. Con el apoyo discreto de Estados Unidos, Juárez logra mantener el gobierno y la proximidad de la guerra Franco-Prusiana hace que Napoleón III retire sus tropas de ocupación. Maximiliano decide quedarse con el apoyo de los criollos conservadores y es derrotado en Querétaro y fusilado en el Cerro de las Campanas. El Presidente Benito Juárez regresa triunfalmente a la Ciudad de México el 15 de Julio de 1867.

Benito Juárez se presenta como candidato para el siguiente periodo presidencial y en octubre de 1867 fue reelecto.

Sin embargo, su gobierno tenía enfrente un gran desafío, mismo que sigue presente hasta nuestros días. Por una parte la élite en el poder estaba dividida en dos formas diferentes de construir una nación. Los criollos liberales por su parte, querían construir una nación con el modelo Norteamericano. Los criollos conservadores, que aunque habían sido vencidos militarmente eran los poseedores de la riqueza, querían construir una nación con el apoyo y dirección de Europa.

A su vez, existían muchas pugnas al interior de estos dos grandes grupos políticos y por tanto, en el caso de los criollos liberales, constantes revueltas en contra del gobierno que no favorecía sus intereses locales. En 1867 nuevamente se reelige como presidente Benito Juárez y son sus compañeros de partido y de armas, los que se inconforman con su permanencia en la presidencia. Especialmente su paisano, el "soldado de la patria" el general Porfirio Díaz.

Para 1871, por última vez se reelige Benito Juárez contra la franca oposición de Porfirio Díaz, sin embargo, el "Benemérito de las Américas" es sorprendido por la muerte en el Palacio Nacional el 18 de julio de 1872. Sus restos mortales descansan en la Rotonda de los Hombres Ilustres en la Ciudad de México.

 

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