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TEMPLO DE SAN JUAN DE DIOS

TEMPLO DE SAN JUAN DE DIOS

Entre todos los templos que tiene la Ciudad de Oaxaca, quizás el de San Juan de Dios no tenga la gracia de ser el "corazón espiritual", ni la "joya de la corona" y menos aún el recinto con mayor jerarquía eclesiástica. Más bien diremos que es modesto arquitectónicamente, sin embargo, históricamente es el más antiguo.

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PATRONATO DE LAS UNIDADES DE SERVICIOS CULTURALES Y TURÍSTICOS DEL ESTADO DE OAXACA

PATRONATO DE LAS UNIDADES DE SERVICIOS CULTURALES Y TURÍSTICOS DEL ESTADO DE OAXACA

PATRONATO DE LAS UNIDADES DE SERVICIOS CULTURALES Y TURÍSTICOS DEL ESTADO DE OAXACA

PATRONATO DE LAS UNIDADES DE SERVICIOS

CULTURALES Y TURÍSTICOS DEL ESTADO DE OAXACA

La ciudad de Oaxaca tiene una genuina vocación cultural. Pocas ciudades en el país reúne todo el acervo de cultura que Oaxaca posee. Más allá, de su modesto el bellísimo patrimonio monumental, la ciudad de Oaxaca ofrece a los turistas nacionales y extranjeros, un conjunto de tesoros culturales, sean éstos patrimonio cultural tangible, intangible o natural. El futuro de Oaxaca está en su cultura, para ello se necesitan que el gobierno del estado y el gobierno municipal, concerté un proyecto estratégico de desarrollo cultural a largo plazo. En este proyecto, que va más allá de administraciones sexenales y de pugnas políticos partidarias, requiere de la concertación de los tres niveles de gobierno y la sociedad civil organizada. Requiere que las secretarías turismo, cultura, el IEPO y los medios masivos de comunicación, tanto los estatales como los privados, participen en un proyecto estratégico a largo plazo, para hacer de Oaxaca el lugar más visitado de México. 

En esta ocasión “Aquíoaxaca” visita las oficinas del licenciado Emanuel Toledo Medina, Director General del

Patronato de las Unidades de Servicios Culturales y Turísticos del Gobierno del Estado.

 

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OSCAR LUIS GUZMÁN

OSCAR LUIS GUZMÁN

OSCAR LUIS GUZMÁN

OSCAR LUIS GUZMÁN.

ESCRITOR, POETA, CANTAUTOR, CONFERENCISTA INTERNACIONAL.

 

Originario de San Juan Cacahuatepec Villa Juárez, Oaxaca el 28 de Noviembre de 1045. De muy niño su familia se trasladó a la ciudad de México donde cursó la primaria en la escuela V-26 España . A los 13 años, su familia nuevamente emigra a los Estados Unidos, al estado de California, en donde cursó sus estudios en Tecnología Mecánica; Economía y Finanzas; Idiomas; y Traducción e Interpretación en la National Hispanic University de San Jose, California.

Fundador y Presidente de A.I.C.A.M. (La Sociedad Interamericana de Compositores y Autores de Música), Presidente del Círculo Artístico y Literario de California. Canta-autor, con más de 140 canciones.

Ha publicado numerosos Artículos crítico-sociales, ensayos y disertaciones políticas en los diarios: El Correo de San Francisco, CA. The Washington Hispanic Journal, La Alianza Metropolitana de San José, CA.; además de 3 libros publicados por XLibris Inc., Washington, D.C. EE.UU.

Su poema más destacado, publicado y declamado por radio y televisión en California: REFLEXIONES DE UN MEXICANO, un poema épico de 48 estrofas. Compitió en el concurso internacional O.T.I. de San Francisco, California, tres años consecutivos, además de participar en el Concurso Nacional de Provincia en México, y en el Primer Festival de la Canción Mexicana de Los Ángeles, California. Su último proyecto fue el exitoso Primer Festival de la Canción Folklórica, en San José, California.

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JORGE MEJÍA TORRES

JORGE MEJÍA TORRES

El Maestro Mejía es de aquellos músicos que están hechos con antigua y “noble madera”. Ha dedicado su vida profesional a formar músicos desde niños y en esa tarea ha construido, “contra cielo y marea, contra sirios y troyanos”, con el apoyo y sin el apoyo de los “burócratas de la cultura oficial en turno”, una importante institución para la música en Oaxaca. La generosidad y la franqueza pueden ser sus cualidades, sin embargo la pasión por la educación musical, ha hecho que Jorge en momentos se olvide de sí mismo. Con gente como él, es que se construyen las instituciones de cultura en nuestro país.  

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SEMANA SANTA EN TEOTITLAN DEL VALLE

SEMANA SANTA EN TEOTITLAN DEL VALLE

En general los pueblos de Oaxaca hacen un gran esfuerzo por mantener sus tradiciones y costumbres. Desde que se implantó el modelo económico neoliberal la pobreza ha llegado a todas las comunidades y las tradiciones cuestan mucho dinero y esfuerzo. Teotitlán del Valle se ha significado siempre por ser una de las comunidades más tradicionales y en donde las fiestas con todos los sacrificios que implican, se llevan a cabo puntualmente. 

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  • MUSEO ESTATAL DE ARTE POPULAR DE OAXACA SAN BARTOLO COYOTEPEC

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  • San Martín Tilcajete

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  • CARLOS RENDON

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  • MUSEO DE LA FILATELIA

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  • MAYORDOMÍA DE SANTIAGUITO APÓSTOL DEL BARRIO ALTO CUILAPAN DE GUERRERO

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Fiesta de Muertos en San Jerónimo Yahuiche


Escrito por Guillermo el .

Dos pueblos en el mundo viven especialmente la pasión de la muerte, el egipcio y el mexicano. Y dos son las grandes fechas que unen a todos los mexicanos, de Norte a Sur, ricos y pobres, el día de Guadalupe-Tonatizin y la Fiesta de Difuntos.

En Oaxaca esta fecha es muy importante y mueve profundas estructuras psicosociales y culturales, que vienen desde los ancestrales tiempos de nuestros Viejos Abuelos.

Cada pueblo, dentro de las más de ocho mil comunidades con que cuenta el estado, realiza la fiesta de manera diferente. Es increíble la diversidad, el sincretismo y la creatividad producto de las 16 culturas indígenas, la cultura mestiza y la cultura afroamericana. La creencia en una vida después de la muerte subyace como una sólida infraestructura cultural, que nos da aplomo y fortaleza a todos los pueblos de México contemporáneo.

En San Jerónimo Yahuiche, en el municipio de Atzompa, a los pies de Monte Alban y conurbado con la Ciudad de Oaxaca todo comienza el día 31 que se va al Mercado de Abastos a hacer la “plaza de muertos”. Como sabemos, cada día de la semana en los Valles Centrales un pueblo realiza un tinaguis o plaza. Sin embargo, el día 31 de Octubre, sea el día que sea, todos los pueblos grandes hacen “el mercado de muertos”, para que la gente venda y compre todo lo necesario para poner los altares y preparar las comidas. Flores de todos los colores, como la de zempuasuchitl con sus amarillo intenso, la “borla” con su profundo color guinda, las generosas flores de campo, que en esta temporada brotan por todas partes dándole al paisaje un aire de intensa nostalgia y belleza.  Las cañas es otro de los elementos fundamentales para hacer los altares, que deberán estar en todas las casas a partir del día 31. Los altares tienen un profundo significado filosófico-religioso, en el que se mezclan íntimamente la cultura del Anáhuac con la Occidental.

En el altar estarán los alimentos tradicionales que se les ofrecen a los difuntos que cada año “regresan a casa” a comer lo que más les gustaba en vida. Esta es la razón por la que además de poner sus fotografías, se les pone mole negro y tamales de fríjol, mezcal, cigarros, pan, fruta, dulces, flores, veladoras y algunas “gustos personales” de cada difunto, “para que se den su gusto”. El altar tendrá en la parte central una o varias imágenes religiosas, tanto de la casa como de la preferencia que tuvo el difunto.

Es costumbre que el 31 se pone el altar y en la noche se va al panteón a “alumbrar”, previa limpieza y ornato de las tumbas, por la noche se va a “socializar” con los vivos y los muertos. Se lleva una banda de música, comida y bebida y se vela hasta muy entrada la madrugada. El mexicano tiene trato íntimo con la muerte. Comparte, “bromea” y se divierte con ella.

El día primero “llegan los angelitos” por la noche. En efecto, la creencia es que primero llegan las almas que desencarnaron en la infancia. El día dos llegan “los fieles difuntos”. La costumbre es que ese día se junta a comer la familia y se invitan a los amigos.  A los parientes y amigos también se les lleva a sus casas pan, tamales y mezcal. Es un momento para reforzar los lazos familiares y de amistad en la comunidad. Vivos y muertos se reconcilian en la fiesta.

En esta ocasión la familia del Maestro Cecilio Sánchez y su esposa Emilia nos abrieron las puertas de su corazón y su casa para compartir la fiesta con una espléndida comida ofrecida a la familia y a los amigos.

En los Valles existe la tradición de la “comparsa”. Cada pueblo le hace sus variantes, pero básicamente los personajes son: la viuda, el padre de ella, el marido moribundo, el capataz, el doctor, el cura, el curandero o chaman, las muertes y los diablos. La trama de la representación consiste en que la mujer está muy afligida porque su esposo está muy enfermo y a punto de morir. Recurre a su padre para que le ayude y éste llama al capataz para saber cómo andan las finanzas. El capataz le informa que se cuenta con los recursos y entonces mandan llamar al médico, quien después de sacarles dinero, no puede curar al moribundo. Entonces se llama al cura y lo mismo sucede. Como último recurso se llama al curandero o chaman, que siempre llevará un atuendo con reminiscencias de los Viejos Abuelos y esté, si puede curar al marido, ante el malestar de las muertes y los diablos que se quieren llevar al enfermo.

Todos los personajes de la comparsa o “muerteada” son muchachos y ellos confeccionan sus atuendos y máscaras. Es natural, como en todas las fiestas de la Cultura Popular, ver integrados a los niños y a toda la familia. En este caso, los niños se disfrazan de diablos y acompañan a los “guencheros” en el recorrido que hacen por el pueblo; pues es la costumbre ir a algunas casas y hacer la representación, solo que se improvisan versos chuscos y los personajes toman los nombres de la familia visitada. Estos versos provocan la risa de la gente que los acompaña por su picardía, dado que se preparan con antelación tocando los puntos cómicos de cada familia.

Como todas las fiestas de la Cultura Popular, permite que el pueblo se una y a través de este tipo de actividades se fortalezcan los valores y principios que lo humanizan. El comunitarismo, la solidaridad, el compadrazgo, la amistad, así como los lazos familiares se vitalizan en estas fiestas donde todos participan.

La comparsa recorre todo el pueblo. La banda de música y los cuetes anuncian su presencia. El pueblo sigue a la comparsa entre gritos y algarabía. El mezcal corre de mano en mano, lo mismo que los cigarros. En cada casa se le entrega a la comparsa “sus muertos”. De esta manera, un miembro lleva cargando durante todo el recorrido un enorme “tenate” donde se deposita el pan, la fruta, el chocolate, el mezcal y lo que los anfitriones quieran regalar a los muchachos. Al final de la comparsa lo recolectado se divide en partes iguales.

La principal representación de la comparsa se realiza en el panteón del pueblo. Parte de la tradición es que la gente no debe reconocer a los integrantes de la comparsa. Para los niños es un evento verdaderamente mágico en el que su imaginación es estimulada de manera considerable y fija en su conciencia, casi de manera imborrable las tradiciones y costumbres, que cuando sea un hombre, las mantendrá vivas a pesar de todas las asechanzas y dificultades.

El pueblo va al panteón a recordar a sus muertos y a compartir con sus familiares y amigos a la muerte. Los antiguos mexicanos mantenían que para tener conciencia plena de la vida se requiere tener conciencia plena de la muerte. De la muerte, en un sentido profundamente personal, lo que nos libera de los miedos y de las ataduras. Así la muerte para el mexicano es vida. Conciencia de que este mundo es solo un paso temporal a la vida eterna.

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